30 de April de 2014 13:28

Los siete errores más comunes para perder peso

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La obsesión por bajar de peso lleva a cometer errores que, muchas veces, hacen perder tiempo, dinero e incluso años de vida saludable.

Eliminar los carbohidratos, aguantar hambre, no tomar agua, dejarse llevar sólo por las etiquetas, seguir dietas recomendadas por amigos, compensar con largos ayunos la ingesta excesiva de una jornada o tomar pastillas para adelgazar, son actos erróneos que pueden ser peligrosos (o que pueden causar el efecto contrario), en los que se incurre por el afán de perder kilos.

El entrenador y experto en nutrición de origen puertorriqueño, José Fernández, expone estos siete errores en su libro 'Salvando vidas', en el que comparte consejos prácticos y fáciles sobre la alimentación para combatir con éxito el sobrepeso y llevar una vida sana, eliminando hábitos cotidianos poco saludables.

“A muchos nos educaron como gorditos y la mayoría, cuando intenta quitarse esa grasa de más, sigue consejos de amigos, dietas que leen en revistas o recurren a programas ‘milagrosos’ para bajar de peso, que lo único que hacen es ilusionarlos. Lo más importante es localizar esos malos hábitos que tenemos y hacernos conscientes de ellos, pues, una vez logrado esto, lo más natural es que paremos de repetirlos”, dice Fernández en su libro.

El experto explica, uno a uno, los siete errores más comunes que deben evitarse.

  • Eliminar todos los carbohidratos

Son la principal fuente de energía y jamás deben ser excluidos de una buena alimentación. Bien administrados logran su objetivo. Su consumo debe ser en el desayuno o en el almuerzo. De esta manera, se tiene el resto del día para quemarlos. Si se ingieren por la noche, su exceso se convertirá en grasa.

  • Aguantar hambre

Muchos dejan de comer porque creen que así bajarán de peso. Sin embargo, mientras más veces coman, más rápido y mejor funcionará su cuerpo y más rápido quemarán las calorías que les sobran. Lo ideal es consumir cinco o seis comidas pequeñas al día, que incluyan alimentos balanceados, bajos en sodio y azúcar. Aguantar hambre lleva a perder peso de forma poco saludable, pues se pierde músculo y no grasa. Además, debilita el cuerpo.

  • Tomar agua aumenta el volumen

Si no se toma agua, el metabolismo se hará más lento y se producirá menos energía. Existe el mito de que tomar agua hace subir de peso, ya que muchas personas no van seguido al baño y al retenerla acaban pesando más. Pero la culpa no es del agua sino del sodio que tiene el cuerpo, que impide que el líquido cumpla su objetivo. Hay que disminuir el consumo de sal.

  • Consumir productos ‘libres de grasa’

Las etiquetas de los alimentos tienen una trampa: dan solo un porcentaje, en letra menuda, de la cantidad de azúcar, calorías, sodio, carbohidratos y grasa, para hacer creer que se están consumiendo en cantidades bajas, y en letra grande ponen fat free (libre de grasa). No hay que dejarse engañar con estas dos palabras. Lea toda la etiqueta.

  • Seguir dietas de amigos

Cada ser es único e irrepetible y a todos no les funciona la misma dieta. Tener una nutrición saludable diseñada por un profesional, de acuerdo con las necesidades de cada persona, sus condiciones médicas y sus gustos por ciertas comidas, es la manera correcta de lograr el peso ideal.

  • Ayunos prolongados

Hay personas que al caer en una tentación (un postre) tras venir juiciosas en su dieta, se castigan dejando de comer un día entero. Lo recomendable es continuar con los horarios definidos de ingesta de comida saludable y en lo posible fraccionada. Esto mantiene el metabolismo del cuerpo, que es el motor para quemar calorías.

  • Tomar pastillas

Las píldoras pueden hacer bajar de peso, pero no se sabe a ciencia cierta qué le está entrando al organismo. Suelen ser muy agresivas y podrían ser contraproducentes. Comer sano es la solución.

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