13 de May de 2014 00:02

Tres enfermedades desatan la polémica de vacunar o no a niños

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¿La vacuna es siempre beneficiosa? La pregunta genera polémica. Mientras en Ecuador se comenzó a hablar de una vacuna que el sistema público de salud aplicaría para frenar los casos del papiloma, hace tres meses en Japón se dijo que no se colocarán las dosis. La explicación fue que las niñas pudieran afrontar efectos adversos en el cerebro.

Pero el caso del papiloma no es la única enfermedad en donde se cuestiona la aplicación de la inmunización. Igual ocurre con el rotavirus y el sarampión a escala mundial. De hecho, la resistencia a las vacunas creció desde la década de los 90. Fue por una investigación del gastroenterólogo Andrew Wakefield, quien alertó en 1998 que la vacuna contra el sarampión originaba autismo en los niños.

El análisis llevó a que los países europeos dejaran de colocar la vacuna. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto hizo que se originara una pandemia, que después (por medio de viajes) afectó a EE.UU. y llegó a América, dejando en el 2011 nuevamente casos de sarampión en Ecuador (ver info).

¿Las dosis causan secuelas? En el país, seis gotas de vacuna contra la polio erradicó la enfermedad que afectaba con fuerza a los niños, hace 18 años. Según el Ministerio de Salud tampoco hay más casos de rubéola, fiebre amarilla y tétanos gracias a las vacunas.

Estas inyecciones están dentro del esquema nacional del país, al que en los últimos cinco años se ha añadido rotavirus, papiloma e influenza, completando 19 vacunas que protegen de 31 enfermedades mortales.

"Las vacunas son los logros tecnológicos más importantes de la medicina". Así lo considera Patricio Leoro, coordinador del Área de Pediatría del Hospital Militar. Para el especialista, su implementación ha logrado vencer enfermedades como la viruela.

Los estudios sobre enfermedades disminuidas y erradicadas, realizados en universidades como Harvard, fueron analizados desde el 2003 por la OMS para auspiciar las campañas de vacunación. Desde entonces, cada año se organiza una semana de inmunización en América y hoy 35 países participan para vacunar a 40 millones de personas en el mundo.

Las vacunas -explica la OMS- enseñan al cuerpo a defenderse cuando lo invaden microorganismos, exponen al cuerpo a una pequeña cantidad de virus debilitados. El sistema inmunitario aprende a reconocer y a atacar la infección si se está expuesto a ella posteriormente.

Para la inmunóloga-alergóloga Norma Moncayo, la eficacia de una vacuna no radica solo en su capacidad de generar protección por anticuerpos sino por la posibilidad de crear memoria inmunológica que previene por el resto de la vida.

Las versiones sobre supuestos casos de autismo por la vacuna contra el sarampión se escucharon en los 90 en Ecuador. El ecuatoriano Luis A. no fue vacunado y le produjo sordera luego de que se contagiara de sarampión hace 15 años. Su madre tenía miedo de que padeciera autismo y decidió no colocarle la inyección.

La investigación de Wakefield fue analizada y se aclaró que la vacuna no causaba autismo. Ahora se realiza una nueva investigación similar en Camerún, por las dosis contra el rotavirus, pues padres de familia en ese país cuestionan la eficacia de la vacuna y temen efectos adversos en los niños. Aunque no hay estudios que prueben esas teorías.

Para la homeópata Eugenia Sarmiento, las vacunas enfrentan al organismo a agentes infecciosos innecesariamente. Dice que el cuerpo puede producir anticuerpos cada vez que haya amenazas de infecciones y registrarlo en la memoria inmunológica. "Las vacunas causan alergias".

Para Carlos Aragón, infectólogo, estas alergias o efectos leves como la fiebre, mareos y dolor son menores frente a lo que se evita con la vacuna. Dice que una reacción alérgica puede presentarse en 1 por 1 000 habitantes y cree que el costo es mínimo frente al beneficio de la salud de la gente. La OMS afirma que las vacunas son probadas en poblaciones pequeñas antes de aplicarse y nunca dejan de ser estudiadas, incluso para mejorar los tratamientos.

No olvide

  • Los cuidados antes y después de la vacuna Investigue  acerca de la inmunización. En los consultorios pediátricos y centros de salud hay folletos con información sobre la vacuna. También hay sitios especializados en Internet que pueden despejar dudas.
  • Se debe conocer sobre los síntomas de una reacción alérgica para obtener ayuda inmediata si la persona presenta una. Pueden ser: dificultad para respirar, inflamación de la garganta, erupciones en la piel.
  • Después de la inyección se debe esperar al menos 15 minutos para salir del centro de salud o del consultorio médico. Eso por si aparece una reacción adversa que pueda ser controlada por los especialistas.
  • Para prevenir la fiebre y aliviar el malestar se puede administrar acetamino­fén en la dosis que sugiera el médico tanto para el niño como para el adulto. La dosis se puede repetir cada 4 o 6 horas por 1 día.
  • Se deben tomar líquidos para reducir la fiebre y evitar los mareos. Es recomendable aplicar una compresa limpia y fresca en donde se aplicó la inyección, eso ayudará a reducir el dolor y la inflamación.

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