19 de May de 2011 18:16

Fármacos epilepsia más nuevos no causarían defectos congénitos

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Las mujeres embarazadas que toman la nueva generación de medicamentos contra la epilepsia durante los primeros meses de gestación no presentan mayor riesgo de tener un bebé con un defecto congénito grave que afecte su primer año de vida, reveló un estudio.

Investigadores de Dinamarca estudiaron anticonvulsivos de GlaxoSmithKline Pfizer, Johnson Johnson, UCB Pharmaceuticals y Novartis, además de laboratorios de genéricos, y hallaron que no generaban aumento del riesgo en el inicio del embarazo.

Estos fármacos también se prescriben para tratar el desorden bipolar y las migrañas. Tratar la epilepsia durante el embarazo es un desafío para los médicos, que deben equilibrar la necesidad de controlar la condición con la de evitar riesgos para el bebé en desarrollo.

En una entrevista telefónica, Anders Hviid del Statens Serum Institut en Copenhague, quien trabajó en el estudio, dijo que los antiepilépticos más antiguos se han relacionado con un riesgo aproximadamente tres veces mayor de defectos congénitos.

"Desde la década de 1990, la cantidad de antiepilépticos con licencia aumentó sustancialmente, pero los datos de seguridad (antes de este estudio) sobre el uso de los fármacos antiepilépticos de nueva generación en el primer trimestre (de embarazo) son limitados", escribieron los científicos en Journal of the American Medical Association (JAMA).

El equipo analizó los vínculos entre el riesgo de defecto congénito grave y el uso de lamotrigina (Lamictal de GSK), oxcarbazepina (Trileptal de Novartis), topiramato (Topamax de J&J), gabapentina (Neurontin de Pfizer) o levetiracetam (Keppra de UCB) durante el primer trimestre de gestación.

El estudio incluyó información de 837 795 bebés nacidos en Dinamarca entre enero de 1996 y septiembre del 2008. Los resultados demostraron que entre los nacimientos con vida acaecidos en el estudio, el 2,4 por ciento de los bebés fue diagnosticado con un defecto congénito grave en el primer año de vida.

Entre las 1 532 embarazadas expuestas a lamotrigina, oxcarbazepina, topiramato, gabapentina o levetiracetam en algún momento del primer trimestre de gestación, el 3,2 por ciento de los bebés fue diagnosticado con un defecto de nacimiento grave, comparado con el 2,4 por ciento de los 836 263 embarazos en los que no hubo exposición prenatal a esos fármacos.

Luego de ajustar varios factores, los investigadores hallaron que la exposición a estas medicinas en algún momento del primer trimestre de embarazo no se relacionaba con ningún aumento del riesgo de tener un bebé con defectos congénitos importantes.

"No encontramos respaldo para ninguna asociación entre la nueva generación de estos medicamentos y defectos de nacimiento importantes", dijo Hviid. "Nuestro estudio muestra que son la mejor opción para el control de las convulsiones en el embarazo", añadió.

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