6 de November de 2013 22:06

Anosmia: la vida sin olor ni sabor

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Cuando era profesora en un colegio los alumnos se quejaban del fuerte olor de uno de sus compañeros. Mientras que todos se apartaban de él y salían del salón, ella se quedaba quieta y no entendía por qué todos huían. Y no fue sino hasta que una de sus estudiantes le preguntó si no captaba ese fuerte olor hasta que entendió que algo andaba mal con su olfato.

Su nombre es Mila Burbano y lleva más de 30 años sin poder oler. Una sinusitis, al parecer mal tratada, le hizo perder el sentido del olfato. Como si fuera poco también perdió el gusto. Se estima que una de cada 20 personas está en riesgo de perder ambos sentidos, lo que usualmente lleva a una disminución del apetito, pues el 80 por ciento del sabor de la comida proviene de los olores.

Esta afección recibe el nombre de anosmia y se produce por varias causas. Entre las principales están las de origen genético, es decir que la persona nace sin el sentido del olfato, pero también las adquiridas, que pueden deberse a congestiones nasales, rinitis alérgicas y enfermedades virales. Igualmente, con la edad, se puede perder paulatinamente el sentido del olfato.

Y aunque es posible pensar que, comparado con perder la vista o la audición, no poder oler es mucho menos peor, lo cierto es que en ocasiones es peligroso. Por ejemplo, los anósmicos están impedidos para detectar fugas de gas o alimentos que se encuentren en mal estado, lo cual pone en riesgo su salud y su vida.

"En ocasiones -explica Frida Scharf de Sanabria, presidente de la Sociedad Colombiana de Otorrinolaringología Pediátrica- puede haber desviación del tabique nasal, pólipos o masas benignas o malignas dentro de la nariz, que impiden que las sustancias lleguen al bulbo olfatorio, que es la primera estación del olfato".La especialista añade que, en ocasiones, la pérdida del olfato también puede deberse a trastornos del sistema endocrino, craneales, neurológicos o tumores en el cerebro o incluso Alzheimer.

Cuando la anosmia es temporal hay que tratar la enfermedad de base. Por ejemplo, si es una infección, se prescriben medicamentos, o si es una sinusitis causada por pólipos nasales, se extraen quirúrgicamente.

Sin embargo, algunas personas con afecciones graves, ni siquiera después de tratar su enfermedad de base logran recuperar el olfato. Ese es el caso de Bibiana Hernández, una ingeniera industrial que ha sido operada cuatro veces de los senos paranasales.

"Me han sacado cuatro veces los pólipos, pero siempre vuelven a crecer. A pesar de que recuperaba el olfato por unos meses, volvía a perderlo; cada cirugía era más pegada a la otra y me cansé", cuenta Bibiana.

Y es que la mayoría de los afectados han tenido que acostumbrarse a vivir sin olfato. Sin embargo, para ellos se ha abierto un nuevo camino. De acuerdo con una investigación publicada en la revista 'Nature Medicine' y llevada a cabo por profesores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, se ha logrado por primera vez en ratones restaurar el sentido del olfato.

Este tratamiento fue probado en ratones que nacieron con una enfermedad genética que afecta los cilios, unas vellosidades microscópicas del organismo, encargados de detectar los compuestos químicos en el aire.

Los animales que se usaron en la investigación nacieron con una mutación en un gen denominado lft88, que no les permitía producir cilios y, por ende, tampoco detectar olores. Lo que hicieron los científicos fue crear un virus capaz de infectar las células con una versión funcional del gen lft88 e inyectárselo en la nariz a los ratones. A los tres días los animales tenían sus cilios restaurados y recuperaron el sentido del olfato.

Y aunque, en un principio, esta terapia se podría usar para curar a quienes tienen anosmia congénita, Miguel Parra Pinto, otorrinolaringólogo del grupo Médico del Country, dice que podría servir para las que no lo son.

"Hoy en día todo tiende hacia la ingeniería molecular y genética, y aunque esta terapia aún esté en experimentación, dentro de poco va a ser probada en humanos, y seguramente es un camino que se abre para ayudar en la regeneración de cilios y hacer que funcionen", sostiene Parra.

En el caso de Mila, a quien le gusta cocinar, se sintió afectada en un principio, pero terminó por acostumbrarse y por recurrir a su memoria para disfrutar de los alimentos. "No podía cocinar porque probaba los alimentos y no me sabían a nada. Ahora cuando me como un sancocho, tengo una reserva en mi mente que me permite acordarme a que me sabía. Además verlo me ayuda mucho, porque también me permite recordar los sabores".

  • Cuide su olfato

Miguel Parra Pinto, otorrinolaringólogo del grupo Médico del Country, dice que "cuando una persona pasa más de dos o tres días sin poder oler, debe ir al médico inmediatamente, pues puede tratarse de una sinusitis, que debe ser tratada con medicamentos".

El especialista recomienda a las personas que tiene problemas con su olfato no ir piscinas públicas, pues son lugares con mucha contaminación y el problema puede empeorar.

Igualmente, la exposición excesiva al polvo y al humo de cigarrillo también puede conducir a una perdida del sentido del olfato. Por esto, es recomendable dejar de fumar o, en lo posible, evitar la compañía de un fumador.

Se recomienda usar máscaras para protegerse de sustancias químicas o agentes irritantes.

  • Los esteroides podrían funcionar

De acuerdo con un estudio publicado en la revista médica 'The Laryngoscope', los esteroides orales puede ayudar a algunos pacientes con anosmia a recuperar el sentido del olfato. El doctor Michael Steven reportó que algunos de sus pacientes que seguían sin oler luego de haber sido sometidos a una polipectomía nasal, recuperaron parte de su olfato.

En ese sentido, el doctor Rong–San Jiang y sus colegas reportaron, en un artículo publicado en el 2010 en la revista Archivos Europeos de Otorrinolaringología, que el 16 por ciento de sus pacientes había tenido un retorno parcial del sentido del olfato, luego de haber sido tratados con esteroides orales. Sin embargo, los especialistas afirman que se requiere más investigación para saber qué tan segura y efectiva puede ser una terapia con estas sustancias.

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