24 de septiembre de 2014 20:28

La salud del adulto mayor demanda más recursos

La especialista Estrella Rivas trabaja en una terapia con uno de sus pacientes, en el Centro de reposo San Juan de Dios en Quito. Foto: María Isabel Valarezo/ El Comercio.

La especialista Estrella Rivas trabaja en una terapia con uno de sus pacientes, en el Centro de reposo San Juan de Dios en Quito. Foto: María Isabel Valarezo/ El Comercio.

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Andrés García.  Redactor (I)
agarcia@elcomercio.com

El envejecimiento de la población es un fenómeno que pone en alerta a los gobiernos de todo el mundo. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, el Ecuador, al igual que el resto de países de la región, afronta un paulatino aumento de la población de adultos mayores. Así lo demuestra el documento de indicadores básicos de esa área, correspondiente al 2012.

Como consecuencia de este factor, el perfil epidemiológico actual está caracterizado por el incremento de las enfermedades no transmisibles (ENT). Entre ellas, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, los distintos tipos de cáncer y las enfermedades pulmonares, que a la vez son también consideradas crónicas. Justamente, estas cuatro patologías son las principales causas de muerte de los ecuatorianos, de acuerdo con el documento.

Diego Larreátegui, médico internista y docente universitario, ha estudiado detenidamente el tema y afirma que lo que se viene es “alarmante”. El incremento de la esperanza de vida en el país (75 años ), sumado al avance de los tratamientos médicos y a la posibilidad de diagnosticar enfermedades de forma temprana, ha incidido directamente en el aumento de la población de la tercera edad.

El problema, según Larreátegui, es que generalmente este grupo objetivo padece enfermedades crónicas que, asociadas a otras dolencias (osteoporosis, problemas dentales, enfermedades mentales) demandan una mayor cantidad de médicos especialistas y tratamientos especiales enfocados a ese segmento de la población. “Los sistemas de Salud alrededor del mundo pueden llegar a colapsar por la gran cantidad de adultos mayores”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 1 341 664 personas son mayores de 60 años en Ecuador. Dentro de las proyecciones realizadas por la entidad, se prevé que la esperanza de vida para el 2050 suba a 80,5 años en promedio para los hombres, mientras que para las mujeres será mayor, con 83,5.

Sin proyectar mucho el tiempo, Larreátegui afirma que actualmente los consultorios y las salas de emergencia del país ya suelen “abarrotarse” de pacientes de la tercera edad. En su mayoría, son casos relacionados a enfermedades crónicas.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el incremento de las ENT se debe a los cambios significativos en el modo de vida, la urbanización, la globalización de productos y hábitos no saludables. El consumo de cigarrillos, el abuso del alcohol y los alimentos ricos en grasas, sal y azúcar son otros factores de riesgo que impulsan esta situación.

María Cárdenas, de 86 años, es una paciente con un cuadro clínico crónico metabólico, ya que padece diabetes e hipertensión. Cada tres meses, acude a su chequeo con un endocrinólogo, un cardiólogo, un odontólogo y un oftalmólogo en el Dispensario Central del Seguro Social. También debe controlar su cirrosis hepática, por lo que mantiene una dieta balanceada. “Tengo que hacerme controlar de todos mis problemas mientras pueda”, dice.

Fausto Guerrero, médico Gereontólogo del Centro de Reposo San Juan de Dios, advierte que también son comunes -en la tercera edad- los trastornos demenciales como el Alzhéimer, además de los cuadros depresivos por el abandono que puede llegar a presentarse.

A su criterio, el tratamiento médico en las personas mayores es más minucioso ya que a esa edad, las enfermedades ponen de manifiesto las complicaciones producidas a lo largo de toda la vida. Ante esta situación, en Estados Unidos y Europa han proliferado los hospitales enfocados solo en pacientes geriátricos.

Sin embargo, para Larreátegui y Guerrero, estas acciones paleativas no serán efectivas a largo plazo. Lo ideal, a decir de los médicos, es llevar a cabo una agresiva campaña de educación para que los hábitos alimenticios saludables y el ejercicio físico sean parte de la cotidianidad de las próximas generaciones. “Si no come muchas grasas de joven, no bebe demasiado alcohol y hace ejercicio, cuando sea adulto mayor tendrá menos complicaciones médicas”, explica el especialista.

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