9 de julio de 2016 00:00

Los materiales de la selva levantan a Sacha Huasi

Sacha Huasi mantiene en sus construcciones los conocimientos ancestrales.

Sacha Huasi mantiene en sus construcciones los conocimientos ancestrales. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador (F - Contenido Intercultural)

Las construcciones se levantan sobre seis pilares chonta de un metro y medio de alto. Estas soportan la estructura con paredes de caña guadúa o de madera de huangana, que es resistente al ambiente húmedo e inundaciones del río Puyo.

El techado cubierto con paja toquilla tejida es la cubierta que mantienen los habitantes kichwas de la comunidad Sacha Huasi en Puyo, provincia de Pastaza. El poblado es habitado por 20 familias. Las construcciones en forma de hexágono son las más usadas por los pobladores de esta región. Son espaciosas, seguras y amigables con el ambiente.

Las modestas viviendas no desentonan con el paisaje verde de la selva amazónica que encierra este hábitat. Byron Santi, presidente de la comunidad y experto en este tipo edificaciones, explica que las construcciones tipo hexágono (seis lados) y cónica (redonda) son típicas de los grupos kichwas de Pastaza y otras provincias.

Explica que el techo es característico con el uso de la toquilla. Esta planta encuentra en el interior de la selva. Se usa luego de un tratamiento o proceso para que dure entre 15 y 20 años. La idea es que no se pudra. Luego las ramas son ajustadas en las tiras de guadúa.

Poco a poco se unen cada una de las partes y dan forma al techado, que es de tipo campana. La unión y lo tupido de las ramas le convierten en impermeable y resistente al estado de tiempo y la inclemencia de la naturaleza.

Estas pequeñas edificaciones en su interior son cómodas y amplias. Además, crean un ambiente fresco para quien las usan, debido a que la temperatura en esta región fluctúa entre los 20 y 24 grados.

Los pilares de las casas son de madera de chonta o huangana. “Las dos son maderas duras y resistentes que pueden durar más de 20 años y en ocasiones más. Nuestros conocimientos son trasmitidos de padres a hijos. Por eso mantenemos viva esta tradición”.

Santi asegura que las palmeras de la toquilla hay que cosecharlas en luna menguante, eso le da mayor durabilidad y resistencia en el ambiente. Si se cosecha en otras fechas estas se pudren, entrar la polilla o simplemente no resiste a lo esperado. Algo similar ocurre con la madera que se usa para las edificaciones.

Las escaleras de acceso son también de madera y de caña guadúa. Estas se conectan directamente con la habitación. Las familias acostumbrar a unir las viviendas con puentes o corredores de un metro de ancho edificados con largueros de caña guadúa y madera.

El objetivo es tener relación familiar entre hermanos, padres e hijos. O también las construcciones pueden ser más grandes, todo depende del diámetro del hexágono. “Se pueden hacer construcciones más grandes donde pueden entrar más familias. Las que tenemos ahora son para un solo ayllu (familia). Son las más usadas”.

En estas construcciones las ventanas pequeñas se cambian por unas más grandes. El objetivo es dar luminosidad en el interior de la recámara. Y no se pierden los estrechos corredores con pilastras de madera que son característicos en este tipo de edificaciones.

“Logramos casas luminosas, espaciosas y, lo principal, que mantienen el estilo característico de las casas del pueblo. Eso se logra con el uso de los materiales locales”, explica Félix Alvarado, uno de los más ancianos del pueblo.

La altura de los pilotes que la sostienen se calcula tomando en cuenta la temporada de crecidas del río Puyo.

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