27 de diciembre de 2017 15:45

Rusia pierde el contacto con el primer satélite angoleño

El satélite Angosat-1 fue lanzado el martes 26 de diciembre a las 19:00 GMT desde Baikonur con un cohete portador ucraniano y entró en órbita poco después. Foto: AFP / Roscosmos Agencia Espacial

El satélite Angosat-1 fue lanzado el martes 26 de diciembre del 2017 a las 19:00 GMT desde Baikonur con un cohete portador ucraniano y entró en órbita poco después. Foto: AFP / Roscosmos Agencia Espacial

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Agencia AFP

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Rusia perdió este miércoles 27 de diciembre del 2017 el contacto con el primer satélite angoleño de telecomunicaciones, Angosat-1, lanzado desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, lo que hace temer un nuevo revés para el sector espacial ruso, un mes después de la pérdida de otro aparato.

“El contacto cesó temporalmente, perdimos la telemedición”, afirmó a la AFP una fuente espacial rusa, que confía en poder restablecer la comunicación con este satélite construido por el gigante ruso del aeroespacio RSC Energia y cuyo coste se estima en USD 280 millones.

Otra fuente de la agencia espacial angoleña afirmó por su parte a la AFP que todavía era “prematuro” dar por perdido el satélite.

“Efectivamente hubo un corte tras el lanzamiento, pero esperamos informaciones precisas en las próximas 24 horas”, precisó Da Costa N'Gangau, un responsable de Infrast, empresa encargada de la parte comercial de Angosat-1.

El satélite fue lanzado el martes 26 de diciembre a las 19:00 GMT desde Baikonur con un cohete portador ucraniano -algo infrecuente habida cuenta de las malas relaciones entre Rusia y Ucrania- y entró en órbita poco después.

El cohete Zenit-2SB, que transportaba el satélite Angosat-1 hacia su órbita es de la compañía ucraniana Yuzhmash. Éste es uno de los pocos lanzamientos conjuntos desde 2014, cuando Rusia anexionó Crimea.

“El problema es que este satélite permanecía en un almacén desde hace más de tres años a la espera de su lanzamiento, que fue constantemente aplazado”, lo que pudo provocar su deterioro, explica a la AFP el experto Vitali Egorov.

Angola y Rusia acordaron en 2009 lanzar Angosat-1 para una misión de 15 años destinada a mejorar las telecomunicaciones por satélite, el acceso a internet y de los servicios de radiotelevisión en África.

Alrededor de 50 ingenieros angoleños recibieron formación, sobre todo en Brasil, China y Japón. Rusia debe supervisar el funcionamiento del satélite desde un centro de control construido cerca de Luanda.

Reputación en juego 

La pérdida de contacto con el satélite angoleño hace temer un nuevo fracaso para el sector espacial ruso, un mes después de la pérdida de un satélite meteorológico lanzado desde el nuevo cosmódromo de Vostochny, en el extremo oriente ruso.

Esta base, cuyo trabajo se vio salpicado por múltiples casos de corrupción, simboliza, supuestamente, el renacimiento de la industria espacial rusa, motivo de orgullo en la época soviética y venida a menos desde el desmoronamiento de la URSS.

La agencia espacial rusa, Roskosmos, explicó en diciembre que la pérdida del satélite meteorológico se debió a un “error en un algoritmo” informático, excluyendo así un problema en las infraestructuras del nuevo cosmódromo.

No obstante, el viceprimer ministro ruso encargado del Espacio, Dimitri Rogozine, criticó enérgicamente a Roskosmos, y la acusó de querer encubrir a los responsables.

El sector sufrió varios reveses en 2015 y 2016, como la pérdida de un carguero Progress que debía aprovisionar la Estación Espacial Internacional (ISS), una avería en el lanzador Protón o el hallazgo de fallos en la mayoría de los motores fabricados para los cohetes destinados a colocar en órbita los satélites.

Estos fracasos son todavía más dañinos para la reputación de una Rusia que “aspira a los mercados emergentes, ofreciendo un acceso barato al espacio”, indica Egorov.

En octubre, Roskosmos reconoció igualmente que una cápsula que traía de vuelta a la Tierra a astronautas de la ISS en abril sufrió una despresurización poco después de entrar en contacto con la atmósfera, sin peligro para la tripulación.

Las ambiciones espaciales rusas sin embargo no parecen haberse visto demasiado afectadas por los tropiezos del sector. Roskosmos anunció en septiembre haberse asociado al proyecto estadounidense de crear una estación orbital alrededor de la Luna. Moscú planea además construir una base científica sobre el satélite y efectuar sus primeros vuelos lunares para 2031.

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