6 de January de 2014 00:04

Conseguir ropa adecuada es solo un desafío del sobrepeso

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La silueta de Carmen se escurre por las vitrinas de un centro comercial. Se proyecta sobre los maniquíes esqueléticos, que para ella son como espejismos; irreales. Y se para frente a una estantería repleta con maniquíes regordetes, quietos frente al rótulo que dice 'plus'. Aquí la feminidad va más allá de una XL en las etiquetas.

Carmen pesa 235 libras y mide solo 1,59 metros. Tiene 30 años, es madre soltera, trabaja, estudia y es parte de los 5,4 millones de ecuatorianos (de 19 a 60 años) que viven con sobrepeso y obesidad, como revela la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. Para Carmen, ir de compras es frustrante.

Hurga en las perchas, copadas por blusas holgadas. En Ecuador, las mujeres son más propensas a la obesidad.

Se para frente al espejo y sobrepone en su pecho algunas prendas. Pero al final no hay otra opción que su costurera, quien conoce bien sus medidas (140 cm de pecho, 225 de cintura, de la cadera ya perdió la cuenta). Conseguir ropa y lidiar con dietas son episodios cotidianos para quienes viven atados al aumento de peso.

Carmen sale de la tienda y se resigna a dar una vuelta por el patio de comidas. Allí hay ajillo, grasas, refritos. El ambiente está saturado de aromas y platillos. Ella no se inquieta. Ha probado miles de dietas: de frutas, ensaladas, de jugos. Y aunque pierde libras siempre las recupera. "A los 15 pesaba 220 libras. Mi hijo vive lo que yo viví". El niño de 10 años pesa 110 libras y los apodos en la escuela ya le fastidian. "Forjé un carácter fuerte como defensa; no quiero que él lo haga".

Desde la adolescencia, el peso de su vida influyó en el amor. Su aspecto le causó inseguridad y fracasos. "Ponía mi gordura de excusa. Les decía que buscaran a una flaca para que fueran felices".

Su baja autoestima le impedía ser feliz, hasta hace cinco años. Su última pareja le enseñó a valorarse. "Ahora me acepto como soy". Esa ha sido su fortaleza ante las miradas curiosas y los comentarios inoportunos.

El peso oculta sentimientos

Diego apenas logra estar en pie. Su cuerpo lo doblega y busca alivio en la butaca que soporta sus 400 libras. A sus 33 años tiene que bregar con un peso que se vuelve insoportable, y no solo en lo físico. "Por ser gordo te critican, se burlan, te ven como algo raro", cuenta.

Diego es cocinero; tiene un restaurante popular en el suroeste de Guayaquil. Pero no se deja tentar por su propia sazón.

Su obesidad no es solo herencia familiar; padece el síndrome metabólico, que afecta al 27,7% de la población. Su organismo no asimila los alimentos, y por mínimas que sean las porciones se acumulan en forma de grasa.

Los médicos le hablan de diabetes e hipertensión como posibles riesgos y no tolera los comentarios hirientes al paso.

Han pasado 10 minutos y nuevamente se pone en pie. Frente al restaurante, un auto baja la velocidad. 'Flaquito', le grita un hombre. Él solo frunce el ceño. "La gente juzga sin saber que aquí dentro, detrás de esta gordura, hay un ser humano con sentimientos".

El recorrido en taxi

El conductor del taxi Chevrolet supera las 300 libras y mide casi 2 metros. Su abdomen abultado oprime el volante, su pierna derecha a ratos choca con la palanca de cambio y su pesado brazo roza al copiloto. Podría resultar incómodo pero su conversación incluso hace olvidar el caótico tráfico del centro de Guayaquil, la segunda región con más casos de obesidad (66% de prevalencia).

"A mí no me afecta ser gordito. ¿Por qué, si los gorditos somos guapos", dice al tomar una curva. Víctor tiene 38 años, la edad promedio de mayor índice de sobrepeso (entre 40 y 50 años). "Yo era delgadito hasta que me casé. Mi mujer me engordó. Ahora me dicen hasta 'Hulk', pero nadie me va a martirizar, soy una persona feliz".

Con buen humor, este conductor desvía las burlas. Pero desde este 2014 tomará un nuevo rumbo. Pondrá alto a la comida de su esposa y empezará una dieta y ejercicios.

"Quiero bajar de peso y no por vanidad. Es por salud y porque quiero seguir junto a mis cuatro hijos". Para llegar a su meta, al final del camino deberá pesar 150 libras.

En contexto. El sobrepeso y la obesidad ocultan historias de vida, como el conseguir ropa, lidiar con dietas o con apodos. En Ecuador, seis de 10 habitantes tienen unas libras de más según la Encuesta Nacional de Nutrición, presentada a fines del 2013 por el Min. de Salud.

El Ciudado

  • Limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total. Estos consejos los da la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; en lugar de harinas.
  • Realizar una actividad física periódica, y lograr un equilibrio energético y un peso normal. Para eso, la persona debe correr, trotar...
  • El sobrepeso y la obesidad son en gran parte prevenibles. Es por eso que la OMS sugiere un apoyo familiar y también laboral.
  • Los chequeos médicos permanentes son importantes para determinar algún problema de salud.

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