1 de enero de 2018 12:56

Restauración ecológica ayudó a recuperar la Isla Pinzón del Parque Nacional Galápagos

Los técnicos de la Dirección del Parque Nacional Galápagos han evidenciado un aumento de la población de lagartija de lava, tortugas gigantes de Pinzón, culebras de galápagos, aves terrestres, entre otros animales. Foto Facebook Parque Nacional Galápagos

Los técnicos de la Dirección del Parque Nacional Galápagos han evidenciado un aumento de la población de lagartija de lava, tortugas gigantes de Pinzón, culebras de galápagos, aves terrestres, entre otros animales. Foto: Facebook / Parque Nacional Galápagos

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Agencia EFE y Redacción Tendencias (I)

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La isla Pinzón ha obtenido resultados con la aplicación del proyecto Pinzón. Es posible que exista un hallazgo de una nueva especie de caracol endémico y la reproducción y sobrevivencia de las tortugas terrestres en estado natural. El proyecto fue ejecutado desde el 2012 por la Dirección del Parque Nacional Galápagos, con el apoyo de Island Conservation y The Raptor Center, según publicó el Parque Nacional Galápagos en su portal web.

Antes del proyecto, los huevos de las tortugas de Pinzón de la especie Chelonoidis ephippium no lograban eclosionar y los neonatos no sobrevivían por la presencia de la rata negra, la cual fue eliminada gracias a la aplicación de un producto específico de control para roedores, con cobertura sistemática sobre la isla Pinzón de 1 789 hectáreas, situada al oeste de Santa Cruz.

Walter Bustos, director de Parque, explica que en el 2014 las tortugas fueron repatriadas a la isla y “un año más tarde se vio que habían dejado huevos”. Pero ahora se ha podido comprobar que nacieron tortugas de un proceso natural de reproducción. Pues los huevos encontrados en el 2015 pudieron ser parte de fertilización de los centros de crianza, apunta Bustos. Por lo que estas serían las primeras tortugas que nacen de forma natural en más de 100 años.

Además de las tortugas, la presencia de la rata negra en la isla Pinzón, provocó la disminución de especies como la paloma de Galápagos, lagartijas y culebras. Durante años no pudieron nacer en el sector, de forma natural, las tortugas gigantes, pues los roedores se comían sus huevos. Ante la población ‘muy alta’ de ratas negras que afectaba a especies nativas y endémicas, en diciembre de 2012.

La presencia de la rata negra en la isla Pinzón, provocó la disminución de tortugas gigantes de Galápagos pues los roedores se comían sus huevos. Foto Facebook Parque Nacional Galápagos

La presencia de la rata negra en la isla Pinzón, provocó la disminución de tortugas gigantes de Galápagos pues los roedores se comían sus huevos. Foto: Facebook / Parque Nacional Galápagos

Después de cinco años de estudios sobre toxicidad, los expertos dispersaron desde un helicóptero, un veneno por toda la isla, explicó a EFE Danny Rueda, director de Ecosistemas de la dirección del Parque Nacional Galápagos (PNG).

Los estudios previos alertaron de un riesgo medio/alto para el gavilán de Pinzón porque podía comerse las ratas muertas, un inconveniente que solventaron capturando a los doce que encontraron, para mantenerlos, durante tres años, en la vecina isla Santa Cruz, antes de devolverlos a su hábitat natural. Junto a los 12 gavilanes de Pinzón se capturó a otros 41, que habían llegado desde otros lares y a los que mantuvieron en esa misma isla hasta su liberación.

Cuando soltaron, con rastreadores, a los 12 gavilanes devueltos desde Santa Cruz, constataron que volvieron ‘exactamente al lugar donde fueron capturados’ y ahora están en un proceso de reproducción y en un normal desempeño ecológico, anota Rueda antes de hablar de otros grandes logros. “En diciembre de 2015, en un monitoreo ecológico logramos detectar por primera vez, luego de más de cien años, tortuguitas bebés nacidas en estado natural”, señaló Rueda

Los expertos desconocen el número de ratas que murieron pues el veneno utilizado, de segunda generación, no ocasiona la muerte instantánea, por lo que presume que la mayoría de los roedores perecieron en sus madrigueras, mientras que el olor por la descomposición de los que murieron afuera fue mínimo porque el anticoagulante usado los secó.

La mejora ha sido evidente: hay palomas terrestres, lagartijas de lava y culebras de Galápagos, cuenta al relatar que recientemente, por primera vez en ocho años de investigación, un científico logró capturar en Pinzón 25 culebras y ver alrededor de cincuenta, lo cual no había ocurrido nunca, dijo Rueda.

Además, La doctora Christine Parent, de la Universidad de Idaho, y su equipo técnico encontraron una posible nueva especie de caracol terrestre endémico, la cual se encuentra en proceso de análisis genético. Para Bustos la importancia de este caracol radica en que es una especie nativa de Galápagos a la cual se consideraba extinta.

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