12 de junio de 2017 00:00

Reformas a la LOES buscan revalorizar a los institutos

El legislador Augusto Espinosa (centro) escuchó propuestas de Augusto Barrera, titular de la Senescyt, y su equipo. Foto: Mariela Rosero/ EL COMERCIO

El legislador Augusto Espinosa (centro) escuchó propuestas de Augusto Barrera, titular de la Senescyt, y su equipo. Foto: Mariela Rosero/ EL COMERCIO

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Mariela Rosero

En agosto del 2010, la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) fue aprobada en la Asamblea. Entonces se hablaba de la urgencia de poner reglas. También se buscaba depurar al sistema de las “universidades de garaje”. Siete años después, las autoridades que lo dirigen, creen que es hora de hacer ajustes.

En esa línea, Augusto Barrera, titular de la Secretaría de Educación Superior (Senescyt), ya acudió al Legislativo. Advirtió que no llegaría con un texto a manera de proyecto de reformas. Solo abrir el diálogo.

Augusto Espinosa, presidente de la Comisión de Educación, coincidió con algunos de sus planteamientos. Y se puso como plazo este mes para procesar ideas. Le pidió al Consejo de Administración Legislativo que les permita hacer un alcance a un informe para primer debate de las reformas que procesaron sus antecesores.

A principios de julio esperan presentar ese informe y seguir el trámite correspondiente hasta que llegue al Pleno.

¿Qué plantea Barrera? Varios ajustes a la LOES. Uno de los que se requiere para el cambio de la matriz productiva tiene que ver con el protagonismo que la Senescyt busca para los institutos universitarios, técnicos y tecnológicos.

La idea sería constituir -apuntó Barrera- un subsistema de educación superior, ciencia y tecnología. Eso dentro de una política de revalorización de este segmento.

Durante la campaña electoral, el presidente Lenín Moreno se comprometió a crear 40 universidades. Serían institutos. “Es parte de las demandas del país, si queremos desarrollar el sector productivo, de alimentos, modernizar las tecnologías en medicina...”.

Al revisar los proyectos de creación de institutos notaron que Ambato, por ejemplo tiene importancia en la industria de transformación del cuero, en actividades de metalmecánica y que es uno de los centros logísticos del comercio local.

En los próximos días, la Senescyt organizará reuniones con sectores productivos, para constituir ese perfil de institutos. Estos, en la medida de lo posible -afirman- deben nacer y articularse en acuerdo con universidades, actores productivos y gobiernos locales.
La Senescyt y el Ministerio de Educación estudian la opción de reforzar el bachillerato técnico, para que pueda tener continuidad en un instituto, incluso luego con una especialización.

Otra estrategia, que proponen, sería restituir a algunas universidades la facultad de desarrollar y tener institutos de formación de técnicos y tecnólogos. Se mencionó la historia de la Politécnica Nacional.

En ese sentido, Tarquino Sánchez, rector subrogante de la Politécnica, cuenta que ellos pese a las restricciones, no han dejado de formar tecnólogos. Así lo han hecho desde hace 50 años. En los últimos tiempos gracias a un convenio de cooperación con el Colegio Central Técnico.

Las carreras de tecnología -apunta- están subvaloradas. El sistema productivo no reconoce el esfuerzo y las actividades, por lo que la remuneración de esos graduados es inferior a la de los ingenieros.

“Un tecnólogo no es medio ingeniero”, subrayó Barrera. Por lo que pide crear un sistema flexible, que les permita continuar sus estudios, si así lo decidieran. Para Tarquino, la solución sería, como pasa en otros países, que puedan seguir una especialización a nivel de maestría o posgrado y no engancharse al tercer nivel.

Los ingenieros dan soluciones, pero los tecnólogos hacen posible la operación, la sostenibilidad de las empresas. “Los dos son necesarios”.

Para Germán Rojas, vocal del Consejo de Educación Superior (CES), hay que valorar la idea de crear un subsistema de institutos. “Ellos son parte del sistema de educación superior, según la Constitución”, dice. Y recuerda que en el CES hay una comisión, que él presidió en el período anterior, a cargo de regularlos. Esa instancia está al mismo nivel de la encargada de las universidades.

Rojas le pide al titular de la Senescyt, como miembro del CES, darle peso a los institutos en el seno de ese organismo. Asegura que se debe revisar el proyecto de reconversión de 40 institutos, revisar la pertinencia de cada uno.

Barrera y Espinosa reiteraron que en 10 años se registraron avances en el sistema. “Pedir que no regulemos nada nos conduciría a tener universidades de garaje y a la demagogia de creer que todos pueden ingresar a la universidad”.

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