13 de julio de 2018 11:48

Siete conciertos se cancelaron en la primera mitad del 2018 en Ecuador: ¿El mercado está saturado?

Problemas logísticos, baja venta de entradas y problemas personales de los artistas son algunos de los motivos por los cuales se han cancelado conciertos en el Ecuador. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Problemas logísticos, baja venta de entradas y problemas personales de los artistas son algunos de los motivos por los cuales se han cancelado conciertos en el Ecuador. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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Karol Noroña

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Si bien los escenarios nacionales han logrado ingresar en el circuito y agenda de grandes espectáculos en la región como los de Maroon 5, Enrique Bunbury y Mon Laferte, la caída de siete conciertos hasta julio del 2018 crea un estado de esceptiscismo en el público nacional que se condensa en una pregunta: ¿Por qué se cancelan los eventos?

La baja venta de entradas a los conciertos, complicaciones logísticas por parte del artista o la empresa promotora de los shows en vivo, incumplimiento de contrato e, incluso, la inexperiencia de empresarios emergentes son las principales circunstancias que devienen en la suspensión o cancelación de conciertos. Así lo cuentan representantes de cuatro empresas dedicadas a la producción de shows en vivo.

En el ‘showbusiness’ ningún espectáculo -sea el artista que fuere- tiene asegurado el éxito en ventas. Y este año, ha sido, sobre todo, complicado. Así lo afirma Dany Jiménez, director general de Prime Shows, compañía que canceló el concierto del intérprete chileno Américo, a quien también le han prestado servicios de ‘management´, debido a la falta de interés del público. “Creo que somos la única empresa que aceptó claramente que cancelamos el concierto por baja venta de entradas”, cuenta Jiménez.

Por primera vez, explica, Prime Shows apuntó al cantón Rumiñahui para desconcentrar los shows en las principales ciudades del país: Quito, Guayaquil y Cuenca. Sin embargo, la dinámica en Sangolquí no es la misma.

“No hubo una respuesta positiva en la compra de entradas. Conversé con personas del sector y me explicaron que la gente adquiere las entradas el mismo día del concierto; sin embargo, en este negocio no se puede esperar, el riesgo de pérdida se triplicaba. Tuvimos que retroceder, cancelar el concierto y ser sinceros con el público”, afirma. El evento estaba programado para el pasado 22 de junio


El factor que influye en la baja venta de boletos, indica Jiménez, es la saturación del mercado en Quito y Guayaquil y la crisis económica que vive el país.

Christian Del Alcázar Ponce, director general de Top Shows, coincide con Jiménez con que -en relación con años anteriores- el número de espectáculos ha ido en aumento en Ecuador.

“Es un mercado pequeño que muy difícilmente puede sostener la oferta de shows, gran cantidad de ellos casi a semana seguida. El público tiene que elegir el que más le guste y, por más que quiera, no podrá asistir a todos. También vivimos una crisis que se refleja en el consumo del entretenimiento que, sea como sea, es un un lujo”, comenta.

Sin embargo, Del Alcázar no apoya la cancelación de conciertos porque la consecuencia es clara: el declive de la credibilidad del público. Sin embargo, aclara, existen casos en los que es inevitable cuando se trata de emergencias o problemas de salud de los artistas.

Uno de los conciertos más sonados en la capital era el del cantante colombiano J Balvin. Dos días antes de iniciar sus presentaciones en suelo ecuatoriano, el artista los canceló por incumplimiento de contrato por parte de la empresa Global Shows, que ha puesto en escena, por ejemplo, shows monumentales como el de Metallica  y Aerosmith en Ecuador. Horas después, la compañía emitió un comunicado en el que aceptó la responsabilidad e inició el proceso de reembolso económico de las entradas.



Para Diego Garrido, director general de Global Shows, existe un factor particular, sobre todo, en el género urbano en el Ecuador. “Las personas se sienten inseguras de asistir, y esa inseguridad es producto de una década de mal manejo del género en el país. La gente está acostumbrada a ver a cinco artistas en formación y quizá no discierne en que pueden ver a un artista como J Balvin, el mayor exponente del género a escala mundial. Apostamos, por primera vez por este género, pensamos en esa fortaleza. Nosotros reconocimos nuestro incumplimiento y lo expusimos. Ya devolvimos el dinero a quienes adquirieron su entrada”, afirma.

Perder la confianza del público después de una cancelación, puede reducir el nivel de asistencia al siguiente show de la empresa, explica Magui Tavella, titular de Pulso Producciones, empresa que presentó shows como el de la chilena Mon Laferte  y el grupo argentino Los Espíritus.


Además del público, agrega, los costos de cancelación son altos para la organización: “Para traer a un artista al país tienes que adelantar el 50% del pago y después, inviertes en los permisos...es una pérdida fuerte.”

Otra de las consecuencias de las cancelaciones no solo es el declive de confianza a escala nacional; sino a escala internacional. Tavella cuenta que una de sus estrategias para enviar las ofertas a los artistas era hacerlo a través de sus contactos en países como España y no por Ecuador, pues el interés en tocar en el país no era muy alto en ciertos casos.

Del Alcázar, en cambio, afirma que un concierto fallido causa que el artista “se queme”. “Será difícil volver al país a presentarse al menos por un buen tiempo. A veces los mánagers no saben con quién están viniendo al país”, puntualizó.

El que haya más oferta de espectáculos dinamiza la industria del entretenimiento; sin embargo, dice Tavella, debería existir un canal de comunicación más amplio entre promotores con el fin de evitar el cruce de espectáculos en fechas similares. Esa, concreta, es una alternativa viable que podría permitir la mayor asistencia a los shows en vivo.

Artista Fecha prevista para el concierto Ciudad Hora Estado Motivo de la cancelación/ suspensión
Piso 21 7 de abril del 2018 Quito 20:00 Cancelado Cambio de recinto
J Balvin 10 y 12 de mayo del 2018 Quito y Guayaquil 20:30 Suspendidos Incumplimiento del contrato
por parte de la empresa organizadora
Demi Lovato 28 de abril del 2018 Quito 19:00 Cancelado Problemas con la producción
de la cantante
Bad Bunny 31 de mayo, 1 y 2 de junio de 2018 Quito, Guayaquil y Cuenca 20:00 Cancelados Problemas logísticos por parte del artista
Américo 22 de junio del 2018 Sangolquí 20:00 Cancelado Baja venta de entradas
Diego El Cigala 22 de junio del 2018 Quito 20:00 Reprogramado Problemas de salud del hijo del artista
Luis Ángel Jaramillo 7,8 y 11 de julio de 2018 Quito, Ambato y Guayaquil 17:00 Cancelado Quebranto en la salud de cantante


Dany Jiménez, de Prime Shows, cree que una de las posibles opciones es que las entidades de control regulen la cantidad de conciertos y espectáculos que se desarrollan al mes en cada ciudad. Sin embargo, en la esfera privada es muy poco lo que puede hacer el control público.

Frente a los posibles conflictos de imagen que puedan afectar a la ciudad como un destino de espectáculos y sobre la regulación de shows en vivo, Pablo Corral, Secretario de Cultura del Municipio de Quito manifestó que “sí puede ocurrir. Sin embargo, se debe entender que desde lo público no se puede obligar a un empresario a que corra o no riesgos más allá de su capacidad. Pueden llegar a tener pérdidas graves como sucedió con festivales como El Carpazo; sin embargo, nosotros no tenemos una ley que permite poner una sanción o regular la cantidad de shows. No es un tema que concierne al sector público.”

Los festivales, organizados por la Secretaría de Cultura del Municipio de Quito, no han tenido problemas de cancelación, salvo los que coincidían con fechas posteriores al terremoto.

Según asegura Corral, se ha tomado la decisión de que el Municipio no compita con los empresarios. El Verano de las Artes,, por ejemplo, solo presentará a músicos y bandas nacionales como parte de un objetivo de política pública, como lo es el promover la producción nacional y ,por otro lado, no contratar a artistas internacionales para no competir con los empresarios.

“Aquí hay un público limitado y el mercado está saturado. Creo que tenemos o tuvimos más festivales de los que la ciudad puede sostener. Todo lo público -al ser gratuito- significa una competencia prácticamente desleal para los gestores que organizan eventos pagados. No es lo ideal. Por eso mismo hemos tomado esa disposición”, concluye.

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