26 de junio de 2016 09:39

Rafik Schami y el lado oscuro del amor

Rafik Schami es Seudónimo que significa ‘amigo de Damasco’. Suheil Fadél nació en esa ciudad en 1946 y emigró en 1971 a Alemania, donde se nacionalizó

Rafik Schami es un seudónimo que significa ‘amigo de Damasco’. Foto: Archivo

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Andrés Vallejo Arcos
Político y articulista.

El conmovedor libro escrito por Rafik Schami, describe la historia del joven Farid, enamorado de la hermosa e inteligente Rana, miembros de familias cristianas que se odian a muerte, los Mushtak, católicos, y los Shashin, de tradición greco-ortodoxa.

En la segunda mitad del siglo veinte, hace no mucho tiempo, el fundamentalismo marca la vida de miles de personas, en un mundo en el que el valor del individuo queda relegado ante el omnipresente poder de la familia.

Ese poder familiar se enreda en las circunstancias de la política, en un país en el que la dictadura, los abusos y los contubernios dominan.

La vida de las personas depende del poderoso de turno, de sus esbirros que se acomodan siempre, de los que no piensan que todo en este mundo, especialmente el poder, es pasajero. Narra la caída del dictador y sus secuelas.

Los presidentes van y vienen, los expedientes quedan, dice el Libro del devenir 1 con sabiduría. En el texto, el autor cita varios Libros, según el tema que trata.

“Lo más importante para mí, dice Schami, era mostrar cómo la dictadura interfiere en la vida del individuo”. Como sucede en cualquier dictadura, la declarada y la que, con cualquier ropaje, gobierna sin frenos ni control, creyendo que es eterna, que nunca se acaba. La industria química y los dictadores contaminan el entorno, dice el Libro de la risa 3.

La bella Damasco es el escenario de la vida en la que el diálogo entre los amantes lo dice todo: “¿Y tú crees que nuestro amor tiene alguna posibilidad? pregunta Farid a Rana al recordar la sangrienta enemistad que enfrenta a sus familias. Necesito tiempo para encontrar una respuesta, dijo Rana. Tú eres mi tiempo, le contestó Farid.”

Como los olivos y las respuestas, que requieren tiempo, dice el Libro del amor 1.
La historia de la pobreza conmueve cuando los niños -que nunca habían sido niños, que nunca habían tenido un juguete ni conocían las variopintas golosinas de la ciudad, no sabían construir cometas ni remontarlas, ni hacer barquitos de papel y ponerlos a navegar-, sabían distinguir las malas hierbas de las espigas de trigo, y las arrancaban con sus manecitas. Sabían de qué animal era cada nido y cada agujero en el suelo y escuchaban cautivados las mágicas historias de la ciudad.

Se convierte en maestro quien lee libros, a pesar de la escuela, dice el Libro del devenir 2.
Aprendían -como lo hizo Farid con el tiempo, como lo saben los adultos- que el amor en Arabia depende más de los datos que contiene el carnet de identidad que de los sentimientos que alberga el corazón.

Rana diría, años después, que su impresión por Farid fue temprana, se inició cuando al presentarse en casa de una familia conocida, “su risa le precedía, una risa contagiosa que casi abría las ventanas.”

En el libro , Shami narra crudamente la historia de los abusos. Los opuestos al poder de turno son detenidos sin justificación, confinados a campos de tortura y aislados por largos períodos, hasta que una influencia los rescata, con la extrañeza y la oposición e impotencia del inquisidor, que hasta ayer tenía el respaldo para sus abusos.

Se vulneran jerarquías, disciplina y lealtades, con la corrupción indetenible. Circunstancias inadmisibles son el pan de cada día. En las dictaduras puede pasar eso y mucho más, sin que nadie se sonroje.

El dictador no vive en el mundo sino en su propia cabeza, dice el Libro del devenir 4.
La prisión de Farid y de los que son catalogados como peligrosos por los sucesivos regímenes autoritarios, se prolonga, así como las torturas y la desesperación, y con eso la agonía de Rana, que es ofrecida en matrimonio de conveniencia a un marido al que no ama, con lo que, lógicamente, su amor por Farid se intensifica. Y ese amor se vuelve clandestino y apasionado y trae consigo las represalias y el aislamiento. “Tenía que haber sabido que no podía robar al tiempo tantos instantes felices impunemente, le dijo Rana a su amiga Dunia, pero estaba embriagada de amor y no veía más allá de mis narices”, y gozaba del tiempo con Farid como si pudiera ser eterno.

La felicidad consiste muchas veces en aplazar la desgracia, dice el Libro del amor 4.
Y el Libro del amor 5, sabiamente, que el amor sólo vive del recuerdo, pero también necesita el olvido.
Escenas del más acendrado amor y el más puro erotismo se suceden, así como los sufrimientos y la reclusión de Rana en un sanatorio, en el que una mujer ahí asilada le dice “que si quiere sobrevivir ahí no puede ser sincera con nadie: muéstrate ausente, hazte la muerta”.

La soledad es hermana gemela de la muerte, dice el Libro de la Soledad.
El amor es un gato salvaje que tiene siete vidas, dice el Libro de la estirpe 3. El amor de Laila que aflora un día. El de Sabri y Rachel, al margen de los intereses cruzados por la religión y las conveniencias. El del padre dedicado a sus negocios y a sus mujeres, aceptadas en el medio, por su esposa y por sus hijos, a los que educó para vivir y para triunfar, no para amar. El de la esposa abnegada que se desvive por el marido y por los hijos, que los sufre en la prisión y el infortunio, que los protege contra el abuso y contra el padre inflexible y aparentemente insensible, hasta que éste juega su vida por defenderlos.

Quien es amado no muere, dice el Libro del amor 7.
Y el amor triunfa sobre circunstancias y adversidades. Finalmente, ella se durmió en sus brazos y se sintió como en un velero. Porque, dice Schami, cuando la mariposa ve la luz por primera vez, lo olvida todo salvo que puede volar.

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