26 de abril de 2016 08:55

Antiguo puerto imperial de Roma vuelve a mostrar sus restos arqueológicos

Al igual que el puerto Imperial, la financiación de entes públicos y mecenas privados ha sido clave para la conservación y restauración de varios bienes del patrimonio cultural romano como el propio Coliseo romano. Foto Referencial: Pixabay.

Al igual que el puerto Imperial, la financiación de entes públicos y mecenas privados ha sido clave para la conservación y restauración de varios bienes del patrimonio cultural romano como el propio Coliseo romano. Foto Referencial: Pixabay.

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Agencia EFE

Los restos arqueológicos del puerto imperial de Claudio y Trajano, que fue el mayor del Mediterráneo y consolidó el poder de Roma en la Antigüedad, acaban de reabrirse al público y estarán accesibles este 2016 durante seis meses.

Fue el centro de operaciones más importante del mundo antiguo durante casi medio milenio pero hoy solo quedan restos de sus almacenes y dársenas que apenas permiten imaginar el bullicio de antaño, cuando se intercambiaban millones de ánforas de aceite de Andalucía o barricas de cereal egipcio.

Hace casi dos mil años era el lugar por el que transitaban personas y mercancías, procedentes de los confines del mundo conocido, para abastecer a todo el Imperio de vino, tejidos, metales para la construcción o también animales salvajes para los espectáculos de circo.

El puerto imperial es hoy "una de las piezas fundamentales para reconstruir la historia económica del imperio romano", relata a Efe el arqueólogo responsable del proyecto de conservación del puerto, Renato Sebastiani.

El experto explica a Efe que uno de los objetivos es darlo a conocer tanto a visitantes italianos como a turistas extranjeros y para ello el aeropuerto de Fiumicino, cercano al lugar, ha habilitado un sistema de autobuses gratuitos hasta el parque arqueológico.

La historia del complejo portuario comienza en torno al 100 d.C., cuando la elevada población de Roma, cercana al millón y medio de habitantes, el equivalente a una concentración de 50 millones de personas en la época actual, exigía una infraestructura que pudiera garantizar el abastecimiento.

Sin el puerto imperial, "Roma no habría podido existir", asegura a Efe el arqueólogo responsable del puerto de Claudio y Trajano.
Mientras que en el anterior puerto de Ostia solo podían atracar dos naves, en el nuevo complejo de Trajano podían hacerlo 200 embarcaciones.

Su cuenca hexagonal de 32 hectáreas lo convirtió en el centro de intercambios "más grande del mundo antiguo", según el arqueólogo.

Ahora ese espacio es un enorme lago artificial pero que mantiene su forma regular de seis lados, sin precedentes en la antigüedad, más perceptible desde el aire o sobre los mapas que se pueden encontrar fácilmente en Internet.

El acondicionamiento y la reapertura del sitio se está llevando a cabo gracias a la financiación de entes públicos y mecenas privados, como por otro lado ocurre en muchos bienes del patrimonio cultural romano como la reciente restauración de la Fontana di Trevi o el Coliseo romanos.

La fundación Benetton y el consorcio Aeropuertos de Roma participan en el proyecto de reacondicionamiento del puerto imperial de Claudio y Trajano.

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