6 de julio de 2014 17:24

Al puerto de Guayaquil le gusta el tango

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La pareja Eliceo Mosconi y Alexandra Galarza se presentaron en el Museo de Julio Jaramillo, durante el evento Tango Junto al Río. Fotos: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO .

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Redacción Guayaquil

A penas sonó la melodía que armoniosamente crean los flautines, las guitarras y violines, se escucharon los aplausos.

El auditorio Nicasio Safadi estaba lleno, y en los exteriores, las sillas copadas del público que no alcanzó a entrar, pero que se quedó a ver el espectáculo en dos pantallas de televisión.

“Desde que se fue nunca más volvió. Seguiré sus pasos, caminito, adiós”, “Por una cabeza todas las locuras. Su boca que besa borra la tristeza, calma la amargura. Por una cabeza, si ella me olvida qué importa perderme, mil veces la vida para qué vivir... “, “El mundo fue y será una porquería ya lo sé”, estrofas de tangos que Carlos Gardel hizo famosos y que ayer 5 de julio, sonaron en el Museo de la Música Julio Jaramillo, ubicado en el Puerto Santana, durante el espectáculo 'Tango junto al río', que se desarrolló desde las 11:00 en Guayaquil.

Este evento musical es una de las actividades culturales que en este mes se viven en Guayaquil, a las puertas de las fiestas del 25 de julio, cuando se conmemora la celebración de la ciudad.

Anna Bonnet, cantante argentino-brasileña, subió al escenario para interpretar temas como Caminito y Malena. El público la acompañaba en los coros, al final de cada interpretación sugerían alguna canción.

Es que el gusto de los guayaquileños por el tango ha ido creciendo, dice la cantante, que además de tangos interpreta boleros y bossa nova. “Se nota que conocen, siempre que tengo oportunidad de cantar tango es con escenario lleno, y la gente encantada”, contó la intérprete.

Duval Barrezueta, profesor de tango desde hace 15 años también estuvo en la tarima junto a su compañera Maritza Intriago, ejecutando piezas de tango, milonga y chacarera. En el tiempo que lleva bailando en Guayaquil, dijo, ha notado que el género tiene acogida “El tango vende solo, les encanta. Los temas que más disfrutan son los apasionados, les gusta mucho”, comentó.

Jenny Escobar, por ejemplo, asistió con su familia y aunque no alcanzó un puesto en el auditorio, se quedó a ver las presentaciones desde afuera. “He disfrutado mucho, buenas presentaciones, muy bonito. Mi canción favorita, Cambalache, ya la cantaron”, dijo.

Gema Oehlnann, también disfrutó de sus canciones favoritas, “solo falta que canten Comparsita”, comentó entre risas.

Eliseo Mosconi, italiano, y su pareja Alexandra Galarza, guayaquileña, también subieron al escenario. Los dos bailan hace dos años, y ayer se sintieron complacidos al ver un auditorio lleno, con público que pedía más canciones.

Eliseo hizo una analogía entre la naturaleza de Buenos Aires y Guayaquil, dos ciudades que han tenido una alta influencia de inmigrantes, para hablar de la acogida del género. “A la gente de Guayaquil le gusta mucho el tango, que e es de origen argentino, pero que ha sido generado de mucha mezcla de culturas. Guayaquil también es una ciudad puerto, que tuvo mucha cultura que se ha mezclado”, manifestó.

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