18 de enero de 2016 16:53

Toman medidas de prevención por caso de zika en la Isla Trinitaria, en Guayaquil

El Ministerio de Salud Pública toma medidas en la Isla Trinitaria, sur de Guayaquil, tras la confirmación del primer caso de zika en la ciudad. Foto: Francisco Flores/EL COMERCIO

El Ministerio de Salud Pública toma medidas en la Isla Trinitaria, sur de Guayaquil, tras la confirmación del primer caso de zika en la ciudad. Foto: Francisco Flores/EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Las brigadas de fumigación del Municipio de Guayaquil recorren insistentemente la cooperativa Valladolid, en la Isla Trinitaria, sur de Guayaquil. La mañana de este lunes 18 de enero del 2016 cumplieron con la campaña número 25, tarea que se intensificó desde que el Ministerio de Salud confirmó el primer caso de zika en este sector de la ciudad.

Los brigadistas recorren las calles polvorientas, algunas flanqueadas por charcos. Y visitan las humildes casas, algunas de caña y madera, donde almacenan agua en tanques de plástico, los preferidos por el mosquito Aedes aegypti para colocar sus huevos.

En una de esas viviendas vive Josselin A. con su familia. La joven madre de 22 años fue diagnosticada con la enfermedad luego de que los médicos de un centro de salud cercano enviaran una muestra de su sangre al Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi), donde confirmaron el caso.

La mujer habría adquirido el virus hace un par de semanas, cuando viajó a Manta (Manabí). En esa provincia, el Ministerio de Salud reportó otro caso de transmisión autóctona de zika.
Malestar general, vómito, fiebre alta, dolor de las articulaciones y pérdida del apetito. Hace unos 10 días empezaron los síntomas. Ya han pasado 15 días, y aunque algunos indicios poco a poco han desaparecido, la debilidad y el decaimiento aún le acompañan.

“Los médicos me han dicho que algunos síntomas pueden seguir hasta por siete meses”, dice sin ánimo, recostada en una hamaca colgada en una estrecha y oscura habitación. Ahí reposa gran parte del día, junto a la última de sus cuatro hijos. Paracetamol y una dosis de analgésicos son los únicos medicamentos que puede consumir.

Pero este cuadro clínico no le es del todo nuevo. Hace ocho meses le diagnosticaron chikungunya; parte de su familia contrajo esa enfermedad.

Desde que se confirmó este caso de zika, en el barrio toman precauciones. María Vivero, vecina del lugar, cuenta que son más cuidadosos con los reservorios de agua, a los que añaden, rigurosamente, el biolarvicida que entrega el Ministerio de Salud.

Las autoridades de Salud informaron que realizaron el cerco epidemiológico en esta popular zona de la ciudad, así como las visitas de control a domicilio a cargo de especialistas del centro de salud de la Trinitaria. Además intensificaron la fumigación para el control vectorial.

Las brigadas municipales refuerzan esa tarea. Los visitadores van de casa en casa, entregando folletos informativos sobre el zika, sus síntomas y medidas preventivas, como explicó Blanca Yépez, encargada de la Dirección de Higiene del Cabildo.

En esta semana, las campañas de fumigaciones se extenderán a otras cooperativas de la Isla Trinitaria, entre ellas Los Ángeles, Vencer o Morir y Andrés Quiñones.

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