6 de octubre de 2015 12:39

El Premio Nobel de Literatura mantiene el suspenso hasta el final

Svetlana Alexievich, Mircea Cartarescu y Joyce Carol Oates figuran entre los más mencionados para suceder en la prestigiosa lista de premiados al francés Patrick Modiano (foto). Foto: Archivo AFP.

Svetlana Alexievich, Mircea Cartarescu y Joyce Carol Oates figuran entre los más mencionados para suceder en la prestigiosa lista de premiados al francés Patrick Modiano (foto). Foto: Archivo AFP.

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Agencia AFP

Acertar el nombre del Premio Nobel de Literatura, que será anunciado el jueves (8 de octubre), es más difícil que encontrar una aguja en un pajar. Hay plétora de candidatos pero ningún indicio sobre el nombre del afortunado escritor.

Svetlana Alexievich, Mircea Cartarescu y Joyce Carol Oates figuran entre los más mencionados para suceder en la prestigiosa lista de premiados al francés Patrick Modiano.El suspenso se mantiene hasta el último minuto, para gran regocijo de las casas y sitios Internet de apuestas.

“El Premio Nobel de Literatura es una competición un poco misteriosa. Cada uno quiere el prestigio de haber adivinado el nombre del ganador”, confía Jonas Nilsson, responsable de comunicación del sitio de apuestas Unibet Suède.

Los observadores más perspicaces ni siquiera se animan a lanzar un pronóstico. “Lo cierto es que a la Academia Sueca (que designa al galardonado) le gusta sorprender”, dice Gustav Källstrand, conservador en el Museo Nobel, que estalla de risa cuando se le pregunta cuál es su favorito.

“Es imposible decir quién será el galardonado este año. Hay más de cien autores posibles, incluso más”, resume por su parte Madelaine Levy, crítica literaria del diario Svenska Dagbladet.

El método de la Academia no varía desde que se instauró el premio en 1901. En febrero, ésta establece la lista de todas las candidaturas que ha recibido y en mayo la reduce a cinco nombres.

Durante el veranos los miembros de la Academia estudian escrupulosamente la obra de los cinco candidatos para finalmente elegir al ganador, cuyo nombre se conoce en los primeros días de octubre.

En medio de tanta incertidumbre, los expertos analizan las tendencias de los últimos años con la esperanza de establecer algunas pistas como, por ejemplo, que Europa está sobrerrepresentada.

“Últimamente la Academia tendió a interesarse en los autores que auscultan la identidad europea posterior a la shoah” y “también en los que exploran las huellas del colonialismo”, considera Björn Wiman, director de las páginas culturales del diario Dagens Nyheter.

En ese contexto, Levy “imagina que el premio no será para un sueco, tan poco después de Tomas Tranströmer (galardonado en 2011), ni tampoco para un francés después de Modiano”en 2014.

Sin embargo, Jens Liljestrand, crítico literario del diario Expressen, considera que el criterio geográfico es ajeno a la Academia. “No es como designar la ciudad que va a acoger los Juegos Olímpicos, donde el comité dice: +este año le toca a África+”, comenta Liljestrand.

Sin embargo, en los medios culturales suecos se dice que estaría bien recompensar a un escritor africano, como el keniano Ngugi wa Thiongo, el somalí Nuruddin Farah y el nigeriano Ben Okri.

Otra posibilidad es que un escritor de Estados Unidos reciba el premio, terminando con varios años de una penuria “completamente incomprensible” , opina Liljestrand.

El último galardonado estadounidense, en 1993, fue la novelista Toni Morrison. “La Academia ha manifestado cierta aversión en relación a la literatura estadounidense", “personalmente, no protestaría si (Philip) Roth u Oates fueran recompensados”, dice Wiman.

Más allá de las consideraciones geográficas, la muy feminista Suecia otorgó este premio sólo a 13 mujeres sobre 111 laureados desde 1901.

“Durante mucho tiempo ser un hombre mayor era una ventaja. La Academia no reflexionaba sobre esa problemática: la desigualdad de género”, destaca Madelaine Levy.

“En los últimos diez años, las estadísticas, que todavía no son satisfactorias, muestran una sensible mejora” lo “que demuestra una toma de conciencia”, agrega Levy. “Últimamente ha sido designada una mujer cada tres años. Están más atentos a eso”, dice Jens Liljestrand.

La preferida de las apuestas es la bielorrusa Svetlana Aleksievitch, una candidatura consistente, tanto más cuanto que “su obra está en la frontera del reportaje y la novela, un género que no ha sido recompensado”, destaca Wiman.

Otra candidatura que cobró cierta fuerza en las últimas semanas es la de la estadounidense Ursula Le Guin, pero su elección implicaría que la Academia se convierta a la ciencia ficción, un género que sigue suscitando la desconfianza de la aristocracia literaria.

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