30 de diciembre de 2016 00:00

Una Navidad inolvidable para Ned y Laird

El director John Hamburg se aprovecha de situaciones incómodas para jugar con el humor.

El director John Hamburg se aprovecha de situaciones incómodas para jugar con el humor. Foto: IMDB

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Fernando Criollo
Redactor (I)

Luego de llevar a la pantalla ‘Mi novia Polly’ y ‘Te amo brother’, el neoyorquino John Hamburg ha dado muestras de que sabe manejar relaciones complicadas, al menos desde el asiento del director.

Quizá por eso parece la persona indicada para dirigir ‘Por qué él’. Una historia coescrita junto con Ian Helfer y protagonizada por James Franco y Bryan Cranston, dos actores con larga experiencia en la comedia, además de una carismática Zoey Deutch.

Ella se convierte en Stephanie Fleming, el personaje alrededor del cual gira la historia sobre el encuentro de Laird (Franco) y Ned (Cranston), dos personas que no comparten la misma visión sobre la vida, el amor y la familia.

El primero, un excéntrico magnate de la tecnología que es muy exitoso en algunos aspectos de su vida, pero muy subdesarrollado en otros. La inteligencia, el entusiasmo y la franqueza de Laird son cualidades con las que conquistó el amor de Stephanie, con la que convive en una mansión en Silicon Valley y a la que además lleva 10 años de diferencia.

Circunstancias que son completamente desconocidas por Ned, un hombre felizmente casado con Barb (Megan Mullally), que ha dedicado su vida a cultivar sólidos principios morales y que se considera un devoto de los buenos modales y las tradiciones familiares.

Frente a ese evidente contraste, Stephanie aprovecha la temporada navideña para organizar el primer encuentro entre sus padres y su novio.

Pero la Navidad no siempre será una época de paz y armonía, sobre todo entre dos personas cuyas diferencias saltan a la vista entre los tatuajes, viejos jeans y roídas camisetas de Laird y los pantalones casuales, las formales camisas y chaquetas de lana de Ned.

Como el agua y el aceite, las fricciones y malentendidos entre estos dos personajes provocará una serie de situaciones guiadas por el humor físico y oral, que no tiene miramientos con el uso del lenguaje o las insinuaciones sexuales y donde Franco y Cranston terminan por eclipsar a sus coprotagonistas, en su intento por entenderse el uno al otro.

Siguiendo la fórmula de anteriores guiones (‘Meet the parents’, ‘Meet the Fockers’ y ‘Little Fockers’), Hamburg pone frente a frente no solo a dos parientes políticos opuestos, sino también a dos generaciones distintas, en las que se constatan otras formas de entender y vivir los afectos y las relaciones humanas.

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