10 de febrero de 2017 09:45

Pompeya abre la villa de los enamorados para San Valentín

Jardín y peristilo de la casa de los amantes castos de la antigua Pompeya, que conserva un fresco en el que aparecen un hombre y una mujer que se besan en un banquete, y que abrirá al público del 11 al 14 de febrero próximos con ocasión de la festividad d

Jardín y peristilo de la casa de los amantes castos de la antigua Pompeya, que conserva un fresco en el que aparecen un hombre y una mujer que se besan en un banquete, y que abrirá al público del 11 al 14 de febrero próximos con ocasión de la festividad de San Valentín. Foto: EFE.

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Agencia AFP

La casa de los Amantes Castos, conservada durante 2 000 años bajo las cenizas y la lava del Vesubio en Pompeya, abre por primera vez al público este fin de semana (11-12 de febrero de 2017) por unos pocos días para San Valentín, día de los enamorados.

La emblemática residencia pertenecía a un rico panadero, con jardín, molino, establos y sobre todo custodia el magnífico fresco de un tierno beso entre dos enamorados, en la amplia zona social.

Localizada en vía de la Abundancia, una de las más transitadas en la antigua ciudad romana, la villa fue sepultada como toda Pompeya en el año 79 por la violenta erupción del Vesubio.

Las autoridades italianas, como un homenaje a los enamorados, autorizaron su apertura este fin de semana y por sólo cuatro días para que los visitantes puedan admirar una de las domus o residencia más interesantes de Pompeya, patrimonio de la Humanidad.

Tras su breve y excepcional apertura, la residencia, de unos 1 500 m2, será cerrada de nuevo por cuatro años para ser sometida a una importante restauración como parte del Gran Proyecto de Conservación de Pompeya, financiado en buena parte con fondos de la Unión Europea.

“Esta casa resume la belleza y los desafíos que representa Pompeya”, reconoció a la AFP la arqueóloga Alberta Mattelone. “Tenemos un verdadero patrimonio arqueológico entre casas y frescos, además de los restos que dejó la erupción y los depósitos volcánicos. Tenemos también que encarar problemas complejos de conservación, del techo, los escombros y proteger los frescos”, explicó la arqueóloga.

Justamente el beso, uno de los frescos más bellos que se conservan, decora una de las paredes del triclinium, el comedor donde los romanos se extendían para disfrutar de sus comidas entre ellas queso y miel, todo acompañado por pan recién salido del horno.

La panadería estaba al otro lado del triclinio y se pueden ver aún las piedras utilizadas para moler el grano, así como el inmenso horno en el que cocinaban el pan que vendían en una pequeña tienda adyacente.

Justo a la entrada, garabateado en una pared de la tienda, se distinguen las cuentas de algunos clientes que habían consumido pan, frutos secos y aceitunas.

También se pueden observar las seis mulas y un burro que garantizaban el funcionamiento del molino y que murieron atrapados en el granero cuando las cenizas y la lava incandescente sepultaron la ciudad.

“Sus restos han sido analizados por un equipo de arqueozoólogos que llegó a la conclusión de que murieron sofocados, con la excepción de uno, que falleció por el golpe en la cabeza recibido cuando el edificio se derrumbó”, contó Mattelone.

Detrás del granero había una sala para los pintores que estaban trabajando en esos días en una de las habitaciones, así como un jardín, que fue reproducido tal cual por los arqueobotánicos.

Las primeras exploraciones en esa zona datan del 1912, pero los pocos artículos realizados entonces fueron destruidos por los bombardeos de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Las verdaderas excavaciones empezaron en 1982 y duraron hasta 2004. En 2010 abrieron la residencia por poco tiempo al público tras lo cual ha permanecido cerrada.

“Abrimos para el día de San Valentín, porque queremos que el público vea como estaba antes de que se reconstruya el techo y se instale una estructura de soporte”, explicó Michele Granatiero, de 61 años, arquitecto jefe del proyecto.

El monumento de Italia más visitado después del Coliseo de Roma, Pompeya recibió en 2016 un récord de visitantes de 3,2 millones, aunque ha sufrido en los últimos años una serie de derrumbes debido a la falta de mantenimiento y el mal tiempo.

Las barras de metal oxidadas que sujetan las paredes de la Casa de los Castos Amantes serán reemplazadas por apoyos externos y subterráneos y una pasarela elevada bajo un techo de aluminio y plexiglás alojará a los visitantes.

Para su apertura excepcional, grupos de 20 personas podrán recorrer el complejo con sus mosaicos de mármoles de varios colores, las macetas de cerámica y el fresco de uno de los besos más dulces de la era romana.

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