24 de marzo de 2017 00:00

La pintura gris gana espacio en las paredes de América Latina

Las paredes de la avenida 23 de Mayo, en São Paulo, se cubrieron con  pintura gris. Foto: Verne.com

Las paredes de la avenida 23 de Mayo, en São Paulo, se cubrieron con pintura gris. Foto: Verne.com

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Gabriel Flores
Redactor (I)
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En cincuenta segundos el video que Bárbara Goy, una artista urbana de São Paulo, subió a las redes sociales muestra como las paredes de la avenida 23 de Mayo quedaron sumergidas, desde finales de enero, bajo una “marea gris”.

Con esta expresión, los paulistas se están refiriendo a la decisión del alcalde João Doria de eliminar el grafiti más grande la región. Un mural, ubicado en el centro de São Paulo, que contaba con obras de artistas brasileños como Cobra o Mauro Sergio Neri da Silva.

La “marea gris” no es un fenómeno nuevo en Latinoamérica. ‘Apitatán’ es uno de los artistas urbanos más activos de Quito. En el 2012 fue parte del Festival Latinoamericano de Grafiti que se realizó en Lima y cuenta que luego de unos meses de que se rehabilitaron decenas de murales, el alcalde ordenó pintar las paredes de gris.

Este fenómeno se ha repetido en ciudades de México, Colombia, Costa Rica y Ecuador. “En Quito y Guayaquil’-dice- hay la misma línea de pensamiento que sostiene que una ciudad gris es más bonita que una llena de colores. Me parece terrible que para las autoridades siempre sea mejor una ciudad de ese color que una llena de expresión artística”.

Daniel Adum es uno de los artistas guayaquileños que ha vivido de cerca la persecución de las autoridades por pintar murales. En el 2011, el Municipio de Guayaquil comenzó a borrar, de manera sistemática, sus grafitis. Como respuesta a la “marea gris” que cubrió sus obras Adum presentó, en el 2015, la muestra Nadiel Sabe, en la Galería NoMínimo, que incluía un cuadro gris.

Para Álex Schlenker, artista visual y catedrático de la Universidad Andina, las paredes de las ciudades son espacios de tensión y de disputa donde lo público es algo que se construye día a día. “Hay momentos en que las ciudades bajo los criterios formales y esteticistas consideran que determinadas formas gráficas, pictóricas e icónicas atentan contra una suerte de ornato de la ciudad”.

Schlenker agrega que las ciudades, en general, consideran ciertos espacios más emblemáticos que otros y que en esos lugares intentarán borrar las que consideran formas visuales imperfectas, incómodas e irreverentes.

En São Paulo esa irreverencia de la que habla Schlenker se activó al día siguiente de la “marea gris”. Los artistas urbanos volvieron a pintar muchas de las paredes que se cubrieron en la avenida 23 de Mayo.

Doria ha declarado que, en los próximos meses, se “liberarán” paredes públicas y privadas para la creación de nuevos grafitis. Con este anuncio se activó otro debate: si es necesario que los artistas urbanos negocien para pintar paredes.

Schlenker sostiene que este debate, que no es nuevo, genera tensiones entre artistas urbanos porque muchos todavía defienden que su arte debe existir independientemente del diálogo con los funcionarios que administran las ciudades.

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