15 de julio de 2014 00:00

Las piedras del Inca Huasi son víctimas de la erosión

José Maffla / EL COMERCIO

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José Luis Rosales. Redactor

jlrosales@elcomercio.com

Las piedras labradas del Inca Huasi, ubicadas al sur de Ibarra, han cambiado de color claro a oscuro en los últimos siete años.

Para la arqueóloga estadounidense Tamara Bray, quien investiga esta estructura similar a una piscina, desde el 2008, este oscurecimiento se trata de un proceso de deterioro por la acción del sol y la lluvia.

Es por ello que desde hace seis años recomienda la colocación urgente de una cubierta.El Inca Huasi, compuesto por una fosa rectangular de 16 metros por 10, es considerado uno de los íconos arquitectónicos más importantes del imperio inca encontrado en la parte septentrional de América del Sur.

Así coinciden varios investigadores, entre ellos Bray, el ecuatoriano José Echeverría y el español Tomás Cordero.

Los restos arqueológicos precolombinos, que están situados en la parroquia de Caranqui, fueron descubiertos por trabajadores del desaparecido Fondo de Salvamento de Patrimonio Cultural del Cantón Ibarra (Fonsalci), en el 2006.

El supuesto lugar de baño estaba cubierto por tierra en donde funcionaba una fábrica artesanal de ladrillos, según Emilio Guamán, del Frente de Defensa del Patrimonio Cultural Caranqui.

Para Bray, esta edificación, compuesta por canales de agua y un reservorio construidos con piedras, pudo ser un centro ceremonial que relacionaba al hombre con el agua. “En cada esquina hay un juego de escaleras para el ingreso de personas. Seguramente este espacio estaba destinado para la élite incaica.

Desde Ecuador hasta Chile es el único en su género. Hay otros estanques pero de menor tamaño -en lo que fue el Tahuantinsuyo-”. Fernando Mejía, arqueólogo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), coincide con la importancia del hallazgo. “No hay un sitio de estas características en el resto del Ecuador. Aparentemente es una piscina con varias fases de construcción”.

La semana anterior, Bray concluyó otra fase del estudio. Inicialmente llegó como profesora de Wayne State University, del Estado de Michigan, acompañada de estudiantes de arqueología. Del 2008 al 2010, realizó estudios de campo, por períodos temporales. En esas tareas invirtió USD 180 000, conseguidos vía autogestión.

En enero, la especialista retornó para continuar con las investigaciones, como parte del proyecto Prometeo, una iniciativa del Gobierno que busca fortalecer la investigación en el país. Esta vez, el objetivo fue analizar los materiales encontrados y elaborar artículos sobre los resultados.

Desde que fue desenterrado el Inca Huasi han desaparecido varias piezas por robo. Otras se han desprendido por la acción de la lluvia. “Este tipo de roca no es dura por lo que cuando está a la intemperie se daña o se cae a pedazos”, explica Bray.

El deterioro también preocupa a Cordero. Este arqueólogo que colaboró, hasta la semana pasada con el Municipio de Ibarra en calidad de Prometeo, lamentó que el sitio arqueológico se esté deteriorando.

Cordero coincide con Bray en que es urgente la colocación de una cubierta para evitar que las rocas de esta importante estructura se sigan erosionando.

Anteriormente, ya se aprobó la colocación de un techo. En torno a la piscina aún permanecen ocho bases de cemento en donde se intentó colocar una estructura de metal para una cubierta de policarbonato, en el 2009.

Sin embargo, ese proyecto no continuó por errores en el cálculo para soportar el peso del techado, recuerda la arqueóloga. Finalmente, la estructura se convirtió en una escultura que ahora está abandonada en un predio donde se prevé construir el Parque del Agua.

Quizá lo más importante de esta última fase de estudios realizados fue interpretar la estrategia que llevó a construir el Inca Huasi, en las faldas del volcán Imbabura. Bray cree que la estructura de piedra pudo ser un reservorio para manejar el líquido vital. “Los incas se dieron cuenta de que controlando el agua de estas montañas declaraban materialmente su dominación sobre los Caranquis”.

Bray asegura que se han respondido sus interrogantes de saber para qué sirvió el Inca Huasi. Aunque dice también que hay todavía mucho por descubrir.

En tanto, el Ministerio de Cultura tiene listo un estudio para la construcción de un museo de sitio en el sector. Según Cordero, están aprobados los planos y el presupuesto. Sin embargo, aclara que se busca recursos para instalar la cubierta, como recomiendan los investigadores para evitar que las rocas se sigan deteriorando.

Bray considera que si no se toman las medidas pertinentes sería mejor cubrir la infraestructura con tierra para preservarla.

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