5 de abril de 2018 00:00

La pepa de pan es el bocado tradicional del afroecuatoriano

La fruta es originaria de África y en Esmeraldas la cultivan en grandes fincas. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

La fruta es originaria de África y en Esmeraldas la cultivan en grandes fincas. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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Las 400 unidades de jalea de pepa de pan le representan
USD 1 000 al mes a Napoleón León, que lleva un año trabajando en el cultivo y la producción de la fruta.

El emprendimiento, en el que trabajan 10 personas de una misma familia, apunta a rescatar una de las frutas tradicionales del pueblo afro usadas en su alimentación.

En la finca de Napoleón León existe una hectárea sembrada con la fruta. En el piso tiene semillas para sembrar una hectárea más y de ese modo ampliar la producción.

Una de las costumbres del pueblo afro es precisamente comer las pepas de pan cocinadas con sal. Muchos la preparan con leña en grandes fogones y luego la colocan en bandejas para enfundarlas y venderlas a USD 1 el paquete.

Remigio Nazareno, de la población de Yalare, en el cantón San Lorenzo, dice que en su familia tradicionalmente han comido la fruta cocinada con sal e incluso azúcar al gusto.

Sin embargo, Napoleón León quiso darle un valor agregado, añadiendo sabor con otras frutas naturales como la mora, frutilla, tamarindo, maracuyá, piña y borojó, que se cultiva en el norte de la provincia de Esmeraldas.

El objetivo de mezclar la pepa de pan con frutos de la Costa y de la Sierra es hacer que sea agradable para las personas que habitan en estas dos regiones del país.

El proceso de preparado implica la cocción de la pepa por cerca de una hora.

Luego se pela y se muele en molinos artesanales, posteriormente empieza la mezcla con la mermelada de las frutas. Una vez terminado este proceso, el sellado al vacío se hace en una máquina con la que cuenta la pequeña empresa.

A continuación, se coloca la etiqueta para identificar el producto y luego se procede a la comercialización en el mercado local y de otros cantones.

El emprendimiento cuenta con una inversión de USD 3 000. Con estos recursos se adecuó un pequeño laboratorio y se compraron recipientes para la venta de la jalea en una presentación de 125 gramos.

La proyección es lograr que hasta el primer semestre de este año se pueda hacer una nueva presentación de 250 gramos y entrar a competir con otros mercados del país.

Para el antropólogo Adison Güisamano, esta es una forma de rescatar parte de las tradiciones de los afroesmeraldeños relacionadas con su gastronomía y sus dulces ancestrales, que también se elaboran con coco.

La pepa de pan contiene altas cantidades de fibra para aliviar problemas cardiovasculares y dolores para las personas que con diabetes. Este bocado también es rico en fuentes de energía y es antioxidante.

La pepa también contiene vitamina C y provee el 48% de las dosis diarias que se recomiendan para el organismo, según se detalla en cada producto.

El mercado para la colocación de la jalea de pepa de pan con la marca esmeraldeña se abre con la ayuda del Ministerio de Industrias y Productividad (Mipro), encargado de capacitar a los emprendedores de estas zonas.

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