9 de diciembre de 2015 10:15

Los pekineses afluyen a los hospitales afectados por la contaminación del aire

Dos policías usan mascarillas mientras hacen guardia en la plaza de Tiananmen en Pekín. Foto: EFE

Dos policías usan mascarillas mientras hacen guardia en la plaza de Tiananmen en Pekín. Foto: EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 8
Triste 3
Indiferente 1
Sorprendido 3
Contento 3
Agencia AFP

Centenares de pacientes afluían a los hospitales de Pekín este miércoles, 9 de diciembre de 2015, en el tercer día de alerta máxima por la contaminación del aire, a la vez que los médicos expresaban su inquietud por la situación sanitaria en el futuro.

En el noveno piso del hospital Wanfgu, Yu Silong, un paciente asmático, mira por la ventana el angustiante panorama de Pekín con un cielo cubierto por una espesa niebla gris que apenas deja ver la luz del sol.

Yu, un joven robusto de 24 años, hospitalizado desde hace tres días en este centro de un suburbio del norte de Pekín, recibe una perfusión de antibióticos.

"El asma no fue provocado por la niebla contaminante, pero eso agrava mi situación", dice a la AFP Yu, empleado de un supermercado que tuvo que renunciar a su trabajo para poder recibir el tratamiento.

"Debido al esmog, utilizo una máscara en el exterior, pero también en el interior", dice Yu. "Hoy ni me animo a salir", agrega junto a su compañera.

El lunes pasado, el gobierno decretó por primera vez una "alerta roja" debido al esmog, lo que implica la aplicación de medidas excepcionales como la circulación alternada, el cierre de fábricas y de centros educativos.

El gobierno "toma muy en serio la cuestión de la calidad del aire y de los problemas de salud derivados", señalaba Bernhard Schwartländer, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China.

Más de 300 millones de personas están afectadas por la niebla contaminante en el norte de China, señaló el diario en inglés China Daily, que al igual que el resto de la prensa cubre ampliamente el fenómeno y las medidas gubernamentales.

La tasa de partículas de 2,5 micrones de diámetro (PM 2,5), las más peligrosas, alcanzaron un nivel elevado de 280 microgramos por metro cúbico en Pekín, anunció la Oficina de Protección del medio ambiente.

"Esas partículas contienen especialmente hidrocarburos que penetran en el aparato respiratorio y provocan tos, dolores de garganta y falta de aliento", explica Gao Yongda, jefe del servicio de neumología del hospital de Wangfu.

"El número de pacientes aumenta desde hace años. El esmog es un factor importante de agravamiento de las enfermedades", añade.

En el corredor, Wang Yongbin, afectado por un tumor benigno en la garganta que le impide hablar en forma normal, espera, la boca protegida por una mascarilla, que el médico lo atienda.

Wang, oriundo de Ordos, en Mongolia Interior, una región barrida por los vientos "donde no hay contaminación atmosférica", según su esposa, vino a Pekín hace ocho días.

"Desde hace unos días tose y se siente mal", explica la mujer de Wang. "Cierro las ventanas y las puertas" en la casa, pero el esmog se filtra igualmente en todas las habitaciones, dice.

El esmog es generado principalmente por la utilización de carbón para la calefacción y la producción de electricidad.

Contribuyen también las emisiones de la industria y los automóviles.

"Muchos pacientes vienen para que les recetemos medicamentos para 'lavar los pulmones'", explica Li Xiangdong, que ejerce la medicina tradicional china en el hospital Wangfu.

Estas infusiones, hechas con hojas de lirio, ciruelas y otros vegetales, que permiten "expulsar la mugre de los pulmones", causando tos y expectoraciones, se han vuelto muy populares en los últimos años, en paralelo a la emergencia de la tendencia "yangsheng", disciplina que combina dietética y gimnasia para vivir con buena salud.

Sin embargo se necesita mucho más para combatir la bomba de tiempo que representa la contaminación del aire.

"El esmog es nocivo pero no provoca necesariamente secuelas inmediatas", explica el doctor Gao Yongda.

"Serán necesario cinco años para medir el impacto y en ese momento quizás observaremos una explosión de casos" con secuelas, concluye, pesimista.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (5)
No (1)