15 de noviembre de 2015 00:00

El parto por cesárea desborda los límites de la OMS en Ecuador

Lisseth Fuérez comparte con su hijo Mateo, en el hospital público Pablo Arturo Suárez. Ella dio a luz por parto natural. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Lisseth Fuérez comparte con su hijo Mateo, en el hospital público Pablo Arturo Suárez. Ella dio a luz por parto natural. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Redacción Sociedad

Tiene 28 semanas de embarazo. Carla (quien prefiere que no se publique su apellido) no tiene ninguna complicación, pero ya sabe que su parto será por cesárea. La médica que la atiende en una clínica privada de la capital se lo recomendó. El motivo es el gran tamaño del bebé, lo cual, según la tratante, podría agudizar el dolor.

Persuadida por la advertencia de la especialista y el testimonio de varias amigas que tuvieron partos naturales y le relataron los dolores del parto natural, Carla decidió programar la cesárea. La quiteña, de 29 años, y su esposo, Fernando, planean recibir a Adriana Valentina en enero del 2016.

Sin embargo, Mayra Gutiérrez, médica residente de la Nueva Clínica Internacional, asegura que las pacientes no tienen la opción de elegir su forma de parto. Esto depende de la evaluación del médico.

Carla cuenta que su tratante no le advirtió de los riesgos que tienen este tipo de procedimientos. Luego de que la pareja accedió a la operación, los personeros del establecimiento, simplemente, le informaron los costos y las formas de pago con las que cuentan.

En Quito, el costo por una cesárea en una clínica privada promedia entre USD 3 000 y 3 500. Este valor incluye dos días de hospitalización para la madre y el bebé, honorarios médicos del ginecólogo, ayudante médico, pediatra, anestesiólogo, exámenes de laboratorio para la madre y el bebé y medicamentos y materiales que no superen los USD 480. Mientras que el parto natural promedia los USD 2 500.

Este no es un caso aislado en Ecuador. En el 2014, el índice de cesáreas en el país se ubicó en 41%, según Jakeline Calle, gerenta institucional de Implementación de Disminución de Mortalidad Materna del Ministerio de Salud Pública (MSP).

La cifra supera el índice de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece límites entre el 10 y 15%.

Solo en Quito se registraron 6 720 cesáreas en el 2014 frente a 15 629 partos naturales. En Pichincha hubo 7 184 cesáreas, en el 2014, frente a 17 811 partos naturales. Guayas registra la cifra más alta de cesáreas con 10 580 y los partos naturales suman 15 357. La proliferación de cesáreas llevó al MSP a expedir, el 5 de noviembre, la Guía de práctica clínica de atención del parto por cesárea. Esta puntualiza en qué casos y cómo debe realizarse, de acuerdo con criterios médicos.

Kléver Sayay, obstetra del Centro de Salud tipo C San Lorenzo, dice que los riesgos en las madres cesareadas incluyen perforaciones de intestino y/o vejiga urinaria. Además, los bebés tienen mayor probabilidad de desarrollar patologías, como enfermedades alérgicas.

María Yuquilema sufrió uno de los efectos posteriores que puede ocasionar una cesárea. La joven de 23 años, oriunda de Colta, fue intervenida hace tres semanas en la Unidad Municipal de Salud Sur, en Quito. Era su primer parto. Sin embargo, tuvo que ser por cesárea debido a los intensos dolores que sentía. “Ya no aguantaba y pedí que me hicieran cesárea”.

El miércoles recibió el alta por segunda vez y pudo ver a su hijo después de dos semanas. A los tres días de abandonar el Centro Médico tuvo complicaciones. No había expulsado toda el agua de fuente, lo que le generó una infección y tuvieron que volverla a intervenir.

Calle considera que la mejor forma de prevenir estos eventos y reducir el porcentaje de cesáreas es actuar en la educación de las futuras madres.

En agosto de este año, el Ministerio emitió un acuerdo que expide “los lineamientos para la racionalización de la práctica de cesáreas”. El primer paso fue la publicación de la Guía.
Ahora, la Cartera de Estado planea un proceso de socialización y capacitación en todo el país. El objetivo es alcanzar el 15% recomendado por la OMS.

Además, el acuerdo plantea el control a las clínicas y hospitales privados por medio de la Dirección de Calidad. Este organismo recibirá la información de partos por cesáreas y vaginales de cada casa de salud del país y los auditará.

En el hospital público Pablo Arturo Suárez, en el norte de Quito, las intervenciones por cesárea en el 2011 fueron 680 mientras que los partos naturales 1 838; en el 2014 las cesáreas fueron 1 060 y los partos 904.

La cuencana Nathalia Naranjo programó la cesárea de su segundo hijo para evitar los dolores de su primera experiencia, hace siete años.

Según el ginecólogo Julio Sempértegui, debido al antecedente de dolor se optó por la cesárea. Naranjo tomó su último parto con confianza y tolerancia, aunque admite que la recuperación es más lenta.

Los ginecólogos argumentan que hay razones para practicar cesárea: cuando el bebé está en mala posición o es muy grande. También por patologías de la madre como la preeclampsia.

Para Sempértegui, la mujer tiene miedo del parto normal por lo que le contaron las abuelitas y mamá; y por la distensión de los tejidos y ligamentos en la vía genital.

En contexto

El Ministerio de Salud promulgó el 5 de noviembre una guía de práctica para estas intervenciones, que detalla en qué casos y como debe realizarse. Este año, la Unidad Municipal de Salud Sur de Quito registra 678 cesáreas frente a 1 178 partos naturales.

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