7 de February de 2014 00:01

Las partes de los animales terminan en los museos

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La adquisición de elementos de animales silvestres es una práctica que se mantiene desde épocas de la Colonia en Ecuador. Pieles, cabezas, cuernos y colmillos son los que más demanda tienen, ya sea para hacer accesorios de vestir, llevarlos como amuletos o joyas. Todos estas piezas terminan en los museos del país.

En el 2013 se decomisaron 936 piezas a escala nacional y su destino es la bodega de la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA), en La Armenia, en las afueras de Quito. Parte de estos decomisos sirven como muestras educativas del museo de este organismo.

Para Laura M., de 54 años, tener cabezas de venado como adornos en su casa es una tradición que, por generaciones, se ha mantenido en su familia, por lo que hasta ahora no se explica por qué se las decomisaron el 2008. En ese operativo del Ministerio de Ambiente se llevaron de una hacienda que tiene en Machachi joyería hecha con cuernos de venado y plumas de papagayo, dos pieles, dos cabezas de venado y una de oso. "Por tradición, mi familia ha tenido este tipo de adornos, siempre. Son trofeos de las cacerías a las que mi abuelo, mi padre y mis tíos solían ir", aclara.

El venado de cola blanca es una especie que se encuentra en peligro de extinción y forma parte de la Lista Roja de Especies, que maneja la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Para el historiador Gonzalo Madrid, la actitud de Laura no es extraña. Él explica que la costumbre de exhibir cabezas de animales en las grandes casonas viene desde la época de la Colonia. Durante los 30 primeros años, tras el descubrimiento de América, en las embarcaciones españolas que dejaban Ecuador, Colombia y Perú solían llevarse pieles de jaguar y plumas de papagayos, que luego eran usadas en vestidos, accesorios en el Viejo Continente. "Usar sombreros adornados con plumas coloridas de aves tropicales era considerado de muy buen gusto, y casi siempre era un lujo reservado para las clases más adineradas", cuenta Madrid.

Dolores F., de 39 años, cuenta que compró aretes hechos de cuernos de venado, a través de la Internet. Por un par de estos accesorios pagó USD 70 y por un collar de piedras y colmillos de jaguar USD 180. Estos cuernos son de hueso, material que se talla, según el tipo de joya que se quiera realizar. En el caso de los colmillos, los cuales están constituidos por tejidos se usan enteros como joyas.

Dolores no ve problema en que si un animal muere se usen sus partes. "Es mejor a que estén bajo tierra". Con eso concuerda Manuel P., quien en su infancia solía cazar con su padre y asegura que en su casa guarda pieles de felinos. Manuel no especificó cuántas ni de qué especies.

En la bodega de la UPMA se destacan las pieles de varios felinos, uno de ellos es el jaguar, una especie que se encuentra amenazada en el país. Las cabezas de los ve nados se decomisan, por ejemplo, de hosterías, en donde las empotran en placas. Según la capitana Geovana Pérez, de la Unidad, los sitios en los que más se dan decomisos son en hosterías y haciendas. "La gente sigue viendo a estos elementos como adornos".

No olvide

  • En el país ­ está vigente la prohibición de traficar animales silvestres y sus partes. El delito es penado con reclusión de uno a tres años.
  • Quienes quieran realizar una denuncia sobre el tráfico o tenencia de animales y sus partes lo puede hacer llamando al 911 o a la UPMA.
  • Ecuador, uno de los países megadiversos del mundo, afronta la amenaza del tráfico de especies exóticas, que son vendidas en el exterior.
  • Los lobos andinos son otra especie en el punto de mira de los cazadores, que los matan para cortar sus colas y venderlas como amuletos.
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