18 de junio de 2015 15:36

Los cuatro ‘pecados verdes’ que destaca el papa Francisco en su encíclica ‘Laudato Si'

El Papa publicó su esperada encíclica sobre medioambiente en la que advirtió que el ser humano ha convertido el planeta en un "depósito de porquería". Foto: EFE

El Papa publicó su esperada encíclica sobre medioambiente, en la que advirtió que el ser humano ha convertido al planeta en un "depósito de porquería". Foto: EFE

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Andrés Jaramillo
Coordinador (I)

No se puede hablar de desarrollo solamente desde la abundancia de dinero, tecnología o industrias. El papa Francisco, en su encíclica ‘Laudato Si’, asegura que se debe involucrar al ser humano, el bien común y la sostenibilidad.

Esto último en referencia a garantizar la vida del planeta, que es el centro de su atención en la misiva que el Vaticano ha hecho pública este 18 de junio del 2015. Francisco reconoce que el cambio es un fenómeno natural y que involucra la explotación de los recursos naturales.

Pero también que nada se justifica si se está deteriorando el mundo. “Si bien el cam­bio es parte de la dinámica de los sistemas com­plejos, la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución biológica”.

Por eso propone cuatro temas sobre los cuales reflexionar y adoptar medidas de mejora:

1.- Contaminación, basura y cultura del descarte

Las actividades de las industrias, el transporte y la agricultura generan desechos no biodegradables que ponen en riesgo a los más pobres, dice el Papa. “La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.

Y las medidas se adoptan solo cuando se han producido efectos irreversibles para la naturaleza o la salud de la Tierra, cuando debería existir una vocación preventiva. Esto implica cambiar un modelo de producción que favorece el consumo y que no ha tenido la capacidad para absorber y reutilizar los desechos.

2.- El clima como bien común

Francisco reconoce que hay un consenso científico que da cuenta sobre el riesgo del nivel de calentamiento que enfrenta el planeta, por los gases de efecto invernadero. Y que está ligado al sistema de uso intensivo de combustibles fósiles en el mundo y a la expansión de la zona agrícola y consecuente deforestación.

El calentamiento hace que aumente la acidez de los océanos y que se comprometa la cadena alimenticia marina. “Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros”.

3.- La cuestión del agua

En la humanidad hay un hábito de gastar, sin importar si en el futuro se tendrán recursos para seguir utilizándolos. El Santo Padre lo dice al hacer referencia a la cuestión del agua, en su encíclica. Señala que la pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden a agua potable segura o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos.

En­tre los pobres son frecuentes enfermedades rela­cionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera, que se relacionan con servi­cios higiénicos y provisión de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil, señala.

4.- Pérdida de biodiversidad

La pérdida de bosques y selvas tiene otra consecuencia grave; la desaparición de la biodiversidad. Esta es clave no solo para aprovecharla en la curación de enfermedades sino también porque al perderse los genes merman los recursos para solventar la alimentación de la población del mundo.

“Por nues­tra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho”, dice el Papa. “La inmensa mayoría se extingue por razones que tie­nen que ver con alguna acción humana”.

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