16 de julio de 2015 11:44

El papel de las amantes tras el encuentro de los Libertadores

Giovanna Andrade (izq.), como Manuela Sáenz y Érika Vélez, como Rosa Campusano, protagonizan la obra teatral ‘Guayaquil, una historia de amor’. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Giovanna Andrade (izq.), como Manuela Sáenz y Érika Vélez, como Rosa Campusano, protagonizan la obra teatral ‘Guayaquil, una historia de amor’. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García

La obra teatral ‘Guayaquil, una historia de amor’ del dramaturgo argentino Mario Diament rastrea los pasos del encuentro entre Bolívar y San Martín a través de sus amantes: Manuela Sáenz y Rosa Campusano.

Las figuras de Sáenz, interpretada por Giovanna Andrade y de Campusano, en la piel de Érika Vélez, son las grandes conductoras de la pieza que sugiere desde la licencia de la ficción un triángulo amoroso. Las mujeres impregnan con un toque de ternura y comedia las disputas políticas que relatan los libros escolares.

‘Guayaquil, una historia de amor’ se estrena hoy jueves 16 de julio, a las 20:30, en el Teatro Sánchez Aguilar (Samborondón). La obra se presentará de jueves a domingo durante cuatro fines de semana hasta el próximo 9 de agosto con boletos desde USD 22.

La ficción histórica, dirigida por Santiago Sueiras, propone “romper” el bronce del monumento del Hemiciclo de la Rotonda, y el estrechón de manos del encuentro de los Libertadores en Guayaquil, para mostrar a dos personajes que además del interés por la ciudad “comparten el amor por una quiteña”.

“Más allá del conflicto político o histórico en el que se desarrolla la trama, la obra habla de una apasionante historia de amor. Y como todas las grandes historias de amor está llena de intriga, traiciones, mentiras encubiertas y pasiones”, indicó Sueiras, el director español invitado, a cargo de la producción.

“Lo que más me interesa de la obra es el reflejo de dos mujeres, Rosita Campusano y Manuela Sáenz, de carácter fuerte, enérgicas y libres, que luchan por la libertad no solo de América, sino también por su propia libertad”, agregó el director.

Desde la visión de Érika Vélez, que interpreta a Campusano, estas dos mujeres fueron las encargadas de guiar la Historia, con mayúsculas, del proceso libertario del continente. “Son amigas, pero en la obra esa amistad llega a verse comprometida porque se envuelven en un triangulo amoroso, y se generan situaciones límite”, adelantó la actriz, que odia que se la encasille solo en la televisión.

Vélez pasó de encarnar una ninfómana borracha y divertida en su última obra teatral ('La cena de los idiotas') al registro histórico de 'Guayaquil, una historia de amor'.

“Manuelita Sáenz es un personaje que estaba esperando toda mi vida”, indicó por su parte Giovanna Andrade, para quien la pieza juega con lo que pudo haber pasado. “Es un ejemplo de lo que la mujer puede llegar a ser si se lo propone. El motor de su causa era también su libertad”.

San Martín es interpretado por Frank Bonilla y Bolívar, por Aníbal Páez, enfrascados en “un juego de espejos” y de estrategias de lucha por el poder y el amor. Juan Coba encarna al edecán de San Martín, quien asedia las cavilaciones del General, y Andrés Garzón asume el papel del diestro y oportunista edecán de Bolívar.

La obra se articula a través de la búsqueda del cronista francés Gabriel Lafond de Lurcy, interpretado por Víctor Aráuz, quien 20 años después de los hechos trata de desentrañar el gran secreto detrás del encuentro de los Libertadores de América.
El jazzista Joan Sánchez compuso la música incidental al servicio de la dramaturgia de una obra que juega también con la proyección de video sobre el fondo del escenario.

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