6 de octubre de 2017 00:00

Obra de Óscar Rosas parte de raíces cañaris

El artista Óscar Rosas Morocho ganó el Salón de Octubre, con la obra ‘Fragilidades’. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El artista Óscar Rosas Morocho ganó el Salón de Octubre, con la obra ‘Fragilidades’. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

El motivo central de las 13 pequeñas pinturas que integran la obra ‘Fragilidades’, del artista cañarense Óscar Rosas Morocho, muestra a dos cabezas enlazadas por trenzas de cabello oscuro, una referencia a la obra ‘Relation in time’ (Relación en el tiempo) de la performance serbia Marina Abramovich.

En el video de la acción de Abramovich, un hombre y una mujer trenzan sus cabelleras en un acto que parece aludir a la fuerza y a la durabilidad, pero la tensión por 17 horas desvanece la unión. “Las relaciones de largo tiempo pueden desvanecerse en cuestión de segundos. Usé la pieza de Abramovich como un referente artístico para mi obra”, dice Rosas.

Fragilidades’, el políptico con el que el artista obtuvo los USD 10 000 del premio adquisición del Salón de Octubre 2017, una serie de paneles en óleo sobre lienzo, recorre la violencia intrafamiliar desde el maltrato infantil al femicidio. La obra es parte de la muestra del certamen de pintura Independencia de Guayaquil que se abrió ayer, 5 de octubre del 2017, en la Casa de la Cultura del Guayas.

En una de las pequeñas pinturas de la obra ganadora la silueta oscura de una mujer está tejida en una esquina del cuadro con cabello humano, en otras aparecen objetos (un triciclo y flores marchitas), retratos de niños y mujeres violentadas, y siluetas de hombres ebrios o tras las rejas.

"A veces hay que ser evidente. Quise representar la realidad de manera funesta, porque a menudo la sociedad toma a la ligera el problema de la violencia intrafamiliar o son situaciones que se prefiere ocultar”, indicó el artista con raíces en la cultura Cañari, quien se mostró sorprendido con el premio.

Es la segunda ocasión que participa en el concurso. Hace dos años envió una obra sobre la cultura Cañari que no pasó la selección del jurado de admisión, contó Rosas, estudiante de octavo ciclo de Artes Visuales de la Universidad de Cuenca. Se trata de una primera etapa de su carrera en la que trabajaba con óleo sobre láminas de madera (MDF) e incluía detalles en cerámica, como en la obra ‘Idolatría de mi cultura’ de paisajes andinos y motivos indígenas.

El artista de 24 años partió del indigenismo –es un admirador de la obra de Oswaldo Guayasamín- y de la pintura tradicional, en una obra que ha mudado a temáticas sociales, incluso a través del arte objeto, la escultura o el videoarte.

"En mis comienzos me centré bastante en la cultura Cañari, cuando comencé a conocer otros medios, me di cuenta que hay que salirse de tus círculos, para poder percibir la realidad desde otras perspectivas”, indicó Rosas, también ganador del Salón de La Troncal (Cañar) 2017 por ‘Aculturación’, una pintura sobre huaoranis.

El año pasado, en el Museo de Pumapungo de Cuenca, el artista montó la exposición ‘Yanantín’ (término quichua cañari que alude a la dualidad y la complementariedad), en la que indagaba en procesos de transculturalidad.

Entre las obras se hallaba un libro cuyas páginas estaban tejidas con lana de borrego. “En Cañar los artistas se toman muy a pecho el tradicionalismo, el costumbrismo y el indigenismo –dice-. Creí que era pertinente pasar a otras representaciones, estoy trabajando ahora en una instalación, con escultura y arte objeto, alrededor de un tema también muy actual, el de la migración”.

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