8 de marzo de 2016 15:41

El Niño Jesús se viste de policía, mecánico y de payaso en Ecuador

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Un traje elaborado se cotiza en USD 50, como el de policía, que incluye el gorro de los uniformados. Foto Archivo: Vicente Costales/ EL COMERCIO 

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Agencia AFP

De policía, de bombero, de mecánico y hasta de payaso: en el devoto centro de Quito, entre decenas de iglesias y conventos, pequeñas sastrerías confeccionan todo tipo de trajes para vestir al Niño Jesús en los altares domésticos, una tradición que se repite en Latinoamérica.

“He hecho de mecánico, electricista. Me han pedido calentadores (ropa deportiva) de Liga de Quito, Emelec, Barcelona y de otros populares equipos de fútbol.

Esos varían de precio según el tamaño. El más grande, que cuesta USD 30 , va con zapatito blanco, pantalón, camiseta y chompa” , comenta a la AFP Miriam Iza, una costurera de 36 años, mientras una clienta escoge el color de los trajes.

En la vitrina de este y otros locales, sentadas, recostadas y rodeadas de coloridos terciopelos bordados, las figuras están a la vista de los transeúntes de esta ciudad una vez conocida como 'El convento de la Gran Colombia' por su religiosidad, y en la que el Niño Jesús está presente en hogares, talleres y mercados.

“Es como uno más de la familia. Yo tengo mi niñito pequeñito, él está en su casita de vidrio, con su traje (...) ahora está de angelito y también le he puesto de mariachi, capariche (barrendero) y bailarín” , cuenta Iza.

Un traje más elaborado se cotiza en USD 50, como el de policía, que incluye el gorro de los uniformados, o el de vaquero, que va con sombrero y zamarro (pantalón de cuero para montar a caballo) , aunque otros pueden costar varios cientos de dólares.

“Si no tuvieran fe, no pagarían los trajes, que cuestan carísimos. Es la fe, la devoción que tienen o el agradecimiento si les cumplieron algo que pidieron al Niño ” , dice a la AFP Verenice Morocho, socia de Iza.

La modista Jenny Hidalgo, de 52 años, confiesa en otra sastrería que una vez tuvo que vestir a un Niño Jesús de payaso. “Lo hicimos, pero porque el señor nos insistió mucho. Porque imagínese, es feo vestirle de payaso a un Niño. Creo que no está bien” , dice con resignación.

 ¿Herejía o religiosidad festiva? 

Esta tradición no se limita a Ecuador. En México o Bolivia, el Niño Jesús también es ataviado con diferentes trajes, incluso por destacados diseñadores de moda.

La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación, y aquellas que más invertían en un ajuar fastuoso ganaban un cierto estatus entre las agrupaciones de fieles.

Esa práctica se mantiene en estos almacenes, y hace algunos años empezaron a llegar estos pedidos inusuales para vestir al Niño Jesús.

“Desde la religiosidad, eso podría verse como algo irreverente, hasta herético (...), pero las apropiaciones sociales y culturales no miran eso ” , explica a la AFP Santiago Cabrera, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar.

“Uno le viste como quiere, lo usa, los coloca en las camisetas, se tatúa el Divino Niño. Evoca la idea de una religiosidad no sufrida, no patriarcal, no jerárquica, no mandona. Es una religiosidad más festiva, más alegre, más tolerante” , agrega Cabrera.

El catedrático, autor del libro 'Yo reinaré: culturas populares y consumo religioso en la devoción al Divino Niño' , explica que algunos fieles lo visten con los trajes de sus oficios con la esperanza de encontrar protección.

“¿Qué es lo que está diciendo quien manda a hacer un traje? Es una manera de decir mi oficio es también el de la advocación o del santo, del Dios que tengo, que me cuida, me protege, es mío ” , apunta.

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