30 de julio de 2016 00:00

La naturaleza sí puede ser parte de la zona urbanística

En el edificio Ramses, el 20% de la terraza de 400 m² es espacio verde

En el edificio Ramses, el 20% de la terraza de 400 m² es espacio verde. Foto: Paùl Rivas/EL COMERCIO

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

Devolverle a la ciudad el espacio natural que se le quita al levantar una edificación. Ese es el principio a partir del cual se construyen terrazas verdes.

“Las edificaciones en altura intervienen en espacios que fueron verdes”, dice el arquitecto Esteban Duthan, quien considera que el espacio brinda a los usuarios un sitio de calidad para vivir.

El edificio Ramses, de EKS Grupo Inmobiliario y los edificios Atenea y Galatea, de ALV Arquitectos, son algunos ejemplos de esta tendencia constructiva. Para Duthan, es “un importante aporte del constructor para la ciudad”.

Además de contribuir con el entorno urbanístico –acota el arquitecto- existen regulaciones que premian la incorporación de espacios verdes en edificios modernos. “Con la implementación de terrazas verdes, el departamento de Hábitat y Vivienda del Municipio premia con la aprobación para construir dos pisos más de los autorizados”.

Un cálculo distinto de la última losa es necesario en estos casos. El peso del jardín y la impermeabilización son los factores que se deben considerar.

Así lo explica el arquitecto Andrés López, quien introdujo este concepto en algunos de sus proyectos. “Por estos cálculos distintos, el costo de la última losa se incrementa”.

El hormigón debe tener impermeabilizante en su mezcla. Una de las capas de la losa es la que hace que las raíces crezcan horizontalmente y evita que penetren, especifica.

Las terrazas verdes también generan beneficios en el hábitat. López considera que si todos los edificios las tuvieran, el efecto del urbanismo se notaría también en las calles.

Juan Diego López, arquitecto, comenta que gracias a ellas se genera una capa de aislamiento térmico, logrando una temperatura estable en la losa y, por ende, en el último piso del edificio. “La temperatura de una losa en la Costa puede llegar hasta 80 grados centígrados. Con una terraza verde este nivel bajaría a 50”.

Además, por sus beneficios, se reduciría el consumo de energía para enfriar la losa.

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