27 de octubre de 2015 13:37

Los monos aulladores no son tan viriles como parecen

Imagen referencial. Los monos alluadores pueden llegar a pesar hasta 9 kilos. Sus grutos se escuchan a varios kilómetros de distancia. Foto: Flickr/ Lara Danielle.

Imagen referencial. Los monos alluadores pueden llegar a pesar hasta 9 kilos. Sus grutos se escuchan a varios kilómetros de distancia. Foto: Flickr/ Lara Danielle.

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Agencia AFP

La próxima vez que escuche a un mono aullador en la selva americana haciendo su tradicional llamado con un sonido gutural, es posible que tenga motivos para preguntarse si con tan fuerte voz ese ejemplar tal vez haya recibido una compensación de la naturaleza.

Pero un estudio divulgado el pasado 22 de octubre del 2015 en la revista Current Biology encontró que los monos aulladores (Alouatta) machos que tienen voces más fuertes -lo cual es útil para atraer a las hembras- suelen tener los testículos mas pequeños.

Para la científica Leslie Knapp, los resultados ofrecen una mirada fascinante a una compensación evolutiva en esta especie de monos que vive en Centro y Sudamérica.

“Esta idea ha existido desde Charles Darwin, pero es la primera vez que alguien ha podido demostrar esta relación entre las características vocales de un individuo antes del apareamiento y la producción de espermatozoides”, dijo Knapp, profesora y directora de la facultad de antropología de la Universidad de Utah.

“Nuestro estudio muestra que Darwin probablemente tenía razón al sugerir que los rugidos de los monos aulladores son importantes para su reproducción”.

Los machos con voces más profundas tienden a vivir con un harén, formado por unas pocas hembras, y sin otros machos que compitan con ellos a su alrededor.

Por el contrario, aquellos con los testículos más grandes y voces menos poderosas deben competír por las demás hembras con los demás machos. Las hembras en estos casos suelen aparearse con varios individuos.

Bajo estas condiciones de competencia, la posibilidad de crear más esperma a través de grandes testículos, podría ser una bendición para lograr fertilizar un óvulo, señalan los investigadores.

Knapp considera que se trata de “soluciones diferentes a un mismo problema” realizado por la evolución.

El estudio coescrito por Jacob Dunn, un biólogo evolutivo de la universidad de Cambridge, se basó en la medición del hioides, un hueso situado debajo de la lengua que posibilita a los monos hacer más fuertes y más profundos sus llamados.

Los investigadores utilizaron escáner de láser en 3D para medir los huesos hioides de 255 monos aulladores obtenidos de museos en Estados Unidos y Europa.

Luego recogieron los datos sobre el tamaño de los testículos que encontraron en investigaciones publicadas sobre 66 monos aulladores, conocidos en la región también como araguatos o carayás.

Los investigadores también midieron directamente los testículos de 21 monos más en parques zoológicos de Brasil y Alemania.

Para estos monos “no es posible tener hioides de gran tamaño y al mismo tiempo grandes testículos. Esto probablemente ocurrió porque los individuos dentro de una especie han conseguido tener más descendientes si tenían grandes hioides. Y en otra especie, conseguían más éxito si tenían grandes testículos”, señaló Knapp.

Cualquiera que sea la razón de está diferencias, tanto las hembras de los monos aulladores como las humanas parecen preferir una voz profunda a la hora de elegir una pareja.

Esto puede deberse a que “una gran hioides podría hacer a un macho más atractivo para las hembras o hacer que otros machos piensen que es mucho más grande y temible, lo cual es una es una buena razón para permanecer en su harén”, señaló Knapp.

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