30 de junio de 2017 00:00

Los tsáchilas modificaron su forma de bailar

Los tsáchilas han transmitido sus conocimientos de baile a los niños de las comunas. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

Los tsáchilas han transmitido sus conocimientos de baile a los niños de las comunas. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

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María Victoria Espinosa
Redactora (F - Contenido Intercultural)

Para la cosmovisión tsáchila, la danza es un canal que les permite comunicarse con los dioses de la naturaleza.

Los historiadores orales de la nacionalidad coinciden en que las primeras manifestaciones de danza se dieron hace unos 500 años cuando los tsáchilas dejaron de ser nómadas y se radicaron en Santo Domingo.

El historiador oral, Augusto Calazacón, señaló que en esa época sus ancestros debieron enfrentarse a la viruela y la fiebre amarilla. “Los poné (sabios) pidieron ayuda a los dioses para curar esas enfermedades”.

La leyenda tsáchila relata que uno de los poné tomó ayahuasca (bebida alucinógena) y empezó a danzar en medio del espeso bosque nativo.

Tras varios minutos, el dios del bosque le señaló una planta de achiote. El poné tomó las semillas y las untó en el cuerpo de los enfermos y se sanaron.

Desde entonces, los tsáchilas bailan antes de iniciar el ritual para crear un canal entre los dioses y el hombre nativo.

El poné Manuel Calazacón señaló que de a poco fueron incorporando los elementos musicales para que las energías fluyeran mejor.

Los confeccionaron con materiales del bosque para que la conexión fuera más precisa. “Cada instrumento era parte de un árbol antiguo o de un animal poderoso”, dijo el poné.

Los primeros sonidos se hacían con las hojas de los árboles de pambil, que al tocarlas el sonido se parecía a una correntada de viento, según el chamán Abraham Calazacón.

Luego se creó el bombo y el tambor con la piel de venado. “En las ceremonias, los danzantes recorrían el consultorio dando pequeños saltos al son del tambor”.

Mientras los tsáchilas bailaban, el poné preparaba los cuatro elementos (fuego, aire, tierra y agua) en el centro del salón y luego bebía la ayahuasca.

El historiador Jóse Orellana señaló que la concepción de la danza cambió cuando los tsáchilas intercambiaron conocimientos con los indígenas esmeraldeños hace 200 años. Ahí se introdujo la marimba y los tsáchilas empezaron a bailar por entretenimiento.

Por eso la danza se dividió en dos. Los hombres danzaban en los rituales y las mujeres en las reuniones comunales. Para hacerlo, el hombre debía portar una corona de algodón en la cabeza y la mujer se colocaba collares hechos con semillas y no utilizaban blusa. En la actualidad han incorporado collares con espejos, capas, telas en el cabello y pulseras.

Calazacón señaló que ahora hay tres tipos de baile en las siete comunas: para rituales, celebraciones nativas y demostraciones turísticas.

“En cada baile participan hombres y mujeres, pero los pasos varían de acuerdo con la ocasión y también según cada comuna”, explicó.

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