7 de mayo de 2015 15:05

‘Hijos adoptados’ le devuelven a una gata los ánimos​

Mikey, una gata de ocho meses de edad sufrió un episodio de depresión luego de perder a sus tres crías. Foto: Kelli Nicole Photography/doridarlings.com.

Mikey, una gata de ocho meses de edad sufrió un episodio de depresión luego de perder a sus tres crías. Foto: Kelli Nicole Photography/doridarlings.com.

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Carla Sandoval
Redactora (I)

Hillary, una mujer que reside en Texas, adoptó a Mikey pensando que era un macho. Cuando lo llevó a esterilizar se dio cuenta de que el felino era en realidad una hembra y que estaba preñada.

Con solo ocho meses de edad, Mikey dio a luz a tres gatitos los cuales nacieron prematuros y muy débiles, según afirma The Huffington Post. Uno a uno fueron muriendo, a pesar de los esfuerzos de Hillary por salvar a los pequeños. Tras la muerte de la última cría, asegura el medio estadounidense, la gata buscaba desesperadamente a sus hijos y al no encontrarlos mostró signos de depresión y tenía en sus tetillas leche acumulada.

Fue entonces cuando Hillary decidió llamar a una organización de rescate especializada en felinos localizada en Houston. La entidad contactó a Hillary con Amanda Lowe quien coincidentemente había recibido tres pequeños gatos para darles un hogar temporal.

Los gatitos tenían pocos días de nacidos y, con los cordones umbilicales todavía en sus cuerpos, fueron llevados donde Mikey. El medio estadounidense asegura que Amanda “conversó” con la gata antes de presentarle a sus ‘nuevas’ crías. “Tengo algunos bebés para ti para que puedas ser una madre de nuevo”, le dijo.

A Mikey le tomó 15 minutos para empezar a jugar nuevamente con sus nuevos gatos 'adoptados'. Foto: Kelli Nicole Photography /doridarlings.com.

A Mikey le tomó 15 minutos para empezar a jugar nuevamente con sus nuevos gatos 'adoptados'. Foto: Kelli Nicole Photography /doridarlings.com.

En menos de 15 minutos Mikey empezó a jugar con los tres gatitos, los abrazó, los bañó y al poco tiempo se durmió con ellos. Por primera vez en días, la gata se levantó y comió con normalidad. Lowe explicó al Huffington Post que “esa experiencia ayudaría a Mikey a sanar sus heridas”, causadas por la pérdida de sus crías.

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