3 de mayo de 2017 00:00

El migrante envía más remesas al Austro para ayudar a sus familias

En el local Jimmy’s Express aumentó el número de giros desde el año pasado. Fotos: Xavier caivinagua para EL COMERCIO

En el local Jimmy’s Express aumentó el número de giros desde el año pasado. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
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El ingreso de las remesas al Austro -desde Estados Unidos y Europa- creció un 4,5% en el último año. De acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE), el 2016 llegaron USD 890,8 millones al país, que representaron 38 millones más que en el 2015.

El comportamiento de las remesas depende de las condiciones económicas de los países de origen y del Ecuador, señala Andrea Ledesma, gerenta de la organización 1800 Migrantes. “Por un lado está la recuperación de la economía estadounidense y, por el otro, la recesión que se registra en el Ecuador”.

Tony Peralta, vicepresidente de la Junta Parroquial de Tarqui, explica que el migrante sabe que la situación económica del país no es la mejor, por eso ayuda más a sus familiares. “Hay desempleo y los bachilleres tienen inconvenientes para ingresar a la universidad, por eso envían más dinero”.

Es el caso de Carmen Quezada, de 64 años, que recibe la ayuda de su primogénito Wilson Muñoz. Dos de sus seis hijos viven en Nueva York y en los últimos dos años tienen mejores oportunidades de trabajo. “Por pedido de sus jefes, trabajan horas extras”.

La recuperación económica de Estados Unidos, que empezó en el 2014, se traduce en la creación de más empleo, según el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. Chicago y Nueva York son los principales destinos de los ecuatorianos y, en especial, de los azuayos y cañarenses. La construcción, limpieza de hogares y jardinería son sus principales ocupaciones.

De acuerdo con los registros consulares, hasta el 2015 estaban registrados 1 264 000 ecuatorianos en Nueva York, Nueva Jersey, Chicago, California... En esa cifra están incluidos los hijos de los compatriotas que nacieron en ese país.

Muñoz, de 36 años, emigró hace nueve años y labora como albañil. Con los ingresos de los cuatro primeros años pagó la deuda del viaje, ahorró y se compró un terreno en la parroquia rural de Tarqui, Cuenca. “Del 2010 al 2013 fueron años difíciles, por falta de trabajo”, señala Quezada.

A finales del 2015, cuando se había recuperado económicamente empezó a construir. Quezada pidió un crédito en una cooperativa, pero el dinero no le alcanzó y la vivienda de bloque de dos plantas quedó inconclusa.

Priscilla Quezada ­recibe remesas desde Italia.

Priscilla Quezada ­recibe remesas desde Italia.

Desde hace un año, ella no paga arriendo porque su hijo le prestó esa casa. Además, Muñoz envía a su madre USD 600 mensuales para el pago del crédito y otros USD 200 para su alimentación. Además, ella labora como costurera y tiene una huerta de hortalizas.

Según Quezada, ahora tiene más gastos y los ingresos no le alcanzan porque su último hijo está en el colegio. “Gracias al dinero que me envía Wilson puedo mantener la casa”.

Eduardo Sanmartín, de 45 años, vive dos décadas en Estados Unidos. Desde hace dos años decidió enviar USD 300 al mes a sus padres para ayudar en la manutención familiar, porque sus dos hermanas perdieron su trabajo. Ese dinero les sirve para la alimentación, dice su padre Polivio. Antes solo enviaba en los días de la Madre y del Padre, cumpleaños y Navidad.

Según Diego Pazán, secretario de la Asociación de Courier Familiares del Ecuador y gerente de Jimmy’s Express, hace más de un año este negocio recibía un promedio de 10 giros de dinero por día; en la actualidad superan los 20.

En promedio, dice Pazán, los estudiantes y las personas de la tercera edad reciben con más frecuencia esas transferencias. Por lo general, asegura, es un monto mensual de USD 200. “Antes la frecuencia para ellos era de un giro cada dos meses”.

Esta explicación coincide con los datos del Banco Central, que señalan que el año anterior llegaron 2,8 millones de giros al Austro desde el exterior. En el 2015 fue un 5,1% menos, es decir 2,7 millones, principalmente desde Estados Unidos, España e Italia.

La orense Priscilla Quezada, de 18 años, cursa el primer año de Medicina en la Universidad de Cuenca y actualmente recibe un giro mensual. Antes era uno cada dos meses.

Sus padres están radicados en Italia y cubren sus gastos de alimentación, vivienda, estudios... En los últimos meses, sus necesidades aumentaron por la manutención de la vivienda, alimentación y los servicios básicos, por lo que sus padres le envían más dinero.

Pazán y Ledesma coinciden en que ahora las remesas ya no se destinan para la adquisición de inmuebles o bienes, sino para cubrir las necesidades básicas en alimentación, salud, educación y servicios básicos. “Lo que reciben las familias apenas les alcanza para subsistir”, dice Ledesma.

De acuerdo con la investigación del Banco Central, el Austro recibe el 34,2% del total de remesas que llegan al país, que el año pasado fueron de USD 2 602 millones, 9,4% más que el 2015. El 56,2% llegó de EE.UU. y el resto de España, Italia y otros 10 países.

En contexto 

El aumento de las remesas en el Austro está relacionado con la recuperación económica de Estados Unidos y la crisis del Ecuador. En el país, las familias tienen más necesidades y por eso los migrantes les ayudan.

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