14 de julio de 2014 11:53

Todos los miércoles, el dibujo escapa de las aulas a las calles

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Redacción Cultura

Los miércoles, hacia las 18:00, la ciudad cambia su dinámica. La gente, presurosa, se embarca en un viaje hacia sus casas. Y como si fueran parte de la noche estrellada, las oficinas de los edificios más altos de Quito titilan. Unas se encienden, otras se apagan. Muchos saben que es tiempo de terminar la jornada.

Pero para un grupo de dibujantes, este es el momento de empezar con su labor. Una casa, un estudio, una calle… No importa el lugar sino las ganas de dejar su huella en algún formato.

Desde inicios de este año, Esperando a Godot  se ha convertido en el espacio virtual para convocar a artistas quienes, con lápices, marcadores, bolígrafos, tizas, o lo que tengan a la mano, se reúnen en distintos espacios de Quito bajo la idea de llevar al dibujo fuera de las aulas. A través de esta página de Facebook, ellos anuncian los lugares y las actividades que desarrollarán en lo que llaman “jam de dibujo”.

La última sesión de estos artistas, realizada el pasado miércoles 9 de julio, se desarrolló en el sector de La Mariscal. “En esta ocasión —cuenta Tomás Buchelli, uno de los organizadores— la idea es desplazarnos por estas calles, ir dibujando en la calles, postes de luz, o donde se pueda, y continuar hasta conseguir un bar o un restaurante que nos permita dibujar una gran obra en sus exteriores”.

En un recorrido que empezó en la intersección de las calles Reina Victoria y Patria, una veintena de dibujantes iban dando forma a seres multiformes en el espacio público quiteño. Y no solo ellos. De tanto en tanto, quienes curioseaban su trabajo eran invitados a participar. Para Buchelli, esto es lo que importa: que todos quienes quieran dibujar, lo puedan hacer sin restricción alguna.

Al igual que en las últimas semanas, para este miércoles 16 de julio se tiene elegida una temática en específico. En esta ocasión, la gente está convocada al restaurante Pide Pizza (Reina Victoria N23-69, entre Baquedano y Wilson) para una jam de dibujo bajo el concepto de una fiesta de disfraces.

La idea es que la gente vaya vestida como su personaje favorito de ciencia ficción y que, asimismo, recree escenas de las películas que haya visto. Pero esto no restringe a los participantes a que puedan dar rienda suelta a su imaginación y, tal vez, crear a sus propios héroes o villanos.

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