2 de February de 2014 00:02

El mercurio aún se usa en Zamora

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Por más de una década los mineros artesanales usan mercurio en la extracción de oro de la zona del río Namírez, al nororiente de Zamora Chinchipe.

Este metal altamente tóxico es el único que permite separar el oro de la arena, en donde se encuentra. Hay sitios en los cuales se utiliza el cianuro pero no tiene la misma eficacia.

Esta práctica se extiende a nueve cantones de esta provincia, en donde no han encontrado una opción mejor al mercurio, conocido como azogue.

Pablo Arévalo, minero de 36 años, toma el oro y la arena, que están en un pedazo de cobija y los coloca en una tina café para lavarlo, junto a su casa.

Luego con un guante mezcla dos milímetros de mercurio color plateado con cuatro libras de tierra. Este proceso que lleva 30 minutos hace que las partículas de oro se conviertan en un pedazo metálico café.

El siguiente paso es separar el mercurio del oro, para lo cual se somete el pedazo metálico al calor con un soplete a gas en una especie de cápsula. La quema se realiza a 20 metros de la vivienda. Este hombre utiliza una mascarilla para no inhalar el humo del mercurio. Al enfriarse el oro queda amarillo.

Ángel, hermano de Pablo, recuerda que hasta hace un año se hacía al aire libre y los desechos del mercurio se tiraban al río, que ya no tiene peces.

Pero los técnicos de la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom) les enseñaron que deben tomar medidas para proteger su salud y el entorno.

El mercurio es liberado en el medioambiente por erupciones volcánicas y existe de manera natural en el suelo. Se estima que un tercio del mercurio que circula en el mundo se produce en forma natural y otros dos tercios son liberados por actividades industriales.

Ecuador ocupa el cuarto puesto en Latinoamérica por emitir más emisiones de mercurio (48,9 toneladas al año), según el último estudio del centro Mercury Wath.

Una de las actividades que más preocupa es la minería artesanal (4,9 toneladas anuales), por lo que constituye una prioridad dentro del programa Cero Mercurio, que lleva adelante el Ministerio del Ambiente.

Pese a que la dinámica de movimiento del mercurio es compleja, actualmente se levanta información sobre la concentración de metales pesados por la actividad minera, mediante monitoreos de agua y sedimentos en Zamora y Azuay.

Adicionalmente, los titulares mineros regulados deben presentar informes de monitoreo trimestral o semestral y las direcciones provinciales realizan inspecciones para verificar que cumplan las normas. Hasta hoy se han entregado 70 licencias ambientales para plantas de beneficio y hay 1200 fichas de mineros artesanales, entre aprobadas y en trámite.

El mercurio no se vende en cualquier punto de Zamora. Por su prohibición solo lo encuentran en el cantón Yanzatza. Su valor no es fijo, la familia Arévalo adquirió un litro en USD 400. Ellos continuarán usándolo mientras no sepan otra forma para extraer oro.

Cerca del 80% del vapor del metal inhalado pasa a la sangre a través de los pulmones y se afectan los sistemas nervioso, digestivo, respiratorio, inmunitario y los riñones, según el Ministerio de Salud.

Para el médico internista del Hospital de Zamora, Jaime Govea, no hay laboratorios, en donde midan el nivel de metales que los pobladores tienen en la sangre ni en el cabello, como se hace en otros países.

"No he visto enfermedades que tengan implicación directa con el mercurio", aseguró el galeno, quien laboró 14 años en Nambija, otra zona minera.

El minero Álvaro Jaya vive en esta localidad desde hace 45 años, pero asegura que hoy se quema el oro lejos de las casas para evitar el contacto con el humo. Ahí se usan de una a dos libras de mercurio a diario.

En este y otros 15 puntos mineros, el Ministerio del Ambiente realizó talleres de sensibilización con el Instituto Nacional Geológico Minero y Metalúrgico. Este último hace estudios del comportamiento del mercurio en ecosistemas.

Jorge Uday, otro minero de 65 años, cuenta que en sus análisis médicos encontraron residuos de mercurio y le diagnosticaron cáncer terminal al pulmón.

Aunque clínicamente no determinaron que la exposición al metal sea la causa, pero él cree que esto aceleró el mal. En Chinapinza, otra área minera de Zamora, su labor por 30 años consistió en extraer la piedra con oro, pasarla a una chancadora, lavarla y quemarla.

Quienes están expuestos al humo del mercurio pueden experimentar temblores, trastornos de visión, audición, parálisis, insomnio, entre otros.

La Cartera de Salud reconoce que es un grave problema para la salud humana y ambiental.

En establecimientos de salud, el mercurio también puede liberarse al ambiente desde termómetros, tensiómetros, dispositivos gastrointestinales y otros. Por esto se elaboró un modelo de gestión y un plan de acción para sustituir y eliminar de forma progresiva estos dispositivos, entre 2014 y 2017, en centros públicos y privados.

Para las pilas en desuso y otros productos con mercurio se exigió a los importadores planes de recolección, acopio y disposición final. Los primeros resultados se conocerán en el segundo trimestre próximo. Gestores ambientales, en cambio, se encargan del manejo de luminarias con mercurio.

Los peces, otro riesgo

Cuando un lote de pescado llega al puerto de Manta en los barcos se toman muestras al azar, para analizar la presencia de metales pesados como el mercurio. "Si no cumple los parámetros exigidos por las normas internacionales no baja a puerto". Así lo explica Ricardo Herrera, empresario atunero. Las mayores concentraciones de mercurio están en los pescados de tallas grandes o viejos. En un lote de 50 000 toneladas, por ejemplo, este tipo de pescados representan unas 3 000 toneladas, por lo que no son utilizados para los productos, ya sea de consumo nacional o internacional. La Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea no recomiendan la venta de pescado con más de 1.0 partes por millón (ppm) de mercurio, dosis superada en las muestras tomadas en Japón y Uruguay.

Pero si bien los industriales acogen las normas, los pescadores artesanales conocen muy poco del mercurio. José Cedeño lleva 40 años pescando peces de roca y no sabe nada de este metal. "Lo único que sé es que pesco, vendo, me alimento y estos sano". Patricio Ramos
 


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