16 de March de 2010 00:00

Las matrículas empezaron con reclamos

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Redacción Guayaquil

La pantalla gigante que cubre la fachada del Instituto Técnico Superior Guayaquil no mostró ayer propagandas. En su lugar se proyectó un video sobre la historia del plantel y sus reglamentos, por el inicio de la matriculación en la Costa.

Adentro, en la cafetería del colegio, unos 100 padres observaron las mismas imágenes en un monitor. Con carpeta en mano, esperaron su turno para matricular a sus hijas en el octavo año básico.

Los rostros de cansancio fueron notorios. Algunos prefirieron dormir en la vereda del plantel, pese a que tenían su cupo asegurado por la zonificación.

Narcisa Vera fue la primera en la fila. Luego de mostrar los papeles de su hija Yamilé obtuvo el certificado de inscripción. “Llegué a las 20:00. No quería arriesgarme a perder mi cupo”.

Detrás de ella, Mariana Romero reclamaba una matrícula. La niña estudió en la Escuela Tomás Martínez, antes zonificada en el Guayaquil. Pero con los cambios de este año, su cupo fue reservado en el colegio José Joaquín de Olmedo. “No quiero que vaya allá. Pasé toda la noche afuera y ahora dicen que no pueden ayudarme”.

La rectora del plantel, Ketty Flores, recalcó que el cupo para octavo año es solo para 800 estudiantes. “Solo inscribiremos a las niñas zonificadas y a las que tienen su cupo por buenas calificaciones”.

La mañana de ayer inscribieron a las alumnas con apellidos de la A hasta la J. Hoy continuarán con las letras L hasta la Q y mañana de la R a la Z.

En el colegio Vicente Rocafuerte la matriculación se inició a las 08:00. En un aula se instalaron cuatro computadoras para la inscripción.

Corina Yépez, una de las digitadoras, ingresó en el sistema los datos generales del hijo de Mercedes Tapia. Después de cinco minutos, de la impresora salió la ficha de matrícula y el certificado.

La rectora Carmen López explicó que 15 escuelas fueron zonificadas para ese plantel y que el cupo para octavo es de 900 estudiantes. Sin embargo, la demanda es mayor. “Muchos padres piden un cupo, pero solo tendríamos 100 adicionales, lo que representaría 50 estudiantes por aula. Más de eso no podemos, porque sería antipedagógico”.

En otros colegios como el Amarilis Fuentes, en el sur de Guayaquil, y el 28 de Mayo, en el norte, hubo confusión por los cambios en el cronograma de matrículas. En el primero, ayer se tenía prevista la inscripción de las alumnas de segundo de bachillerato, pero luego se cambió por las de octavo.

En el segundo establecimiento ocurrió lo contrario. Decenas de padres esperaban en la puerta para inscribir a sus hijas en octavo año, pero la fecha fue aplazada.

En el Francisco de Orellana (sur), la afluencia fue masiva. Unos 500 padres esperaban en el patio, pero la rectora Germania Mestanza solo dio 300 tiques.

María Pinargote dio varias vueltas tratando de conseguir un cupo. Su hija estudió en la escuela Ecuador Antártico, en la Trinitaria. Con la nueva zonificación salió en un colegio junto a la vía Perimetral. “No quiero que vaya allá. El sector es muy peligroso”.

Las escuelas fiscales también comenzaron las inscripciones. En la República de Francia, las maestras atendieron a los padres en pequeños pupitres. La directora Ana Salazar dijo que el cupo del local es de 850 estudiantes.

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