14 de March de 2014 00:02

Mascotas lesionadas tienen más opciones de rehabilitarse

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Una venda blanca cubre la pata izquierda de Princesa, una doberman miniatura de 2 años. Así pasó más de un mes por una fractura. El médico corta cuidadosamente la envoltura hasta que la extremidad queda descubierta. Los diminutos dedos lucen pegados entre sí, pero poco a poco recobran su movilidad, mientras la perra intenta asentar su pata.

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Princesa se recupera de una operación a la cual tuvo que ser sometida después de que un vehículo lesionara su cadera.

Para ello, dos cables son colocados sobre la extremidad afectada, mientras permanece recostada sobre una pequeña mesa. Este procedimiento se lo conoce como electroestimulación, una técnica que busca aumentar el tamaño del músculo, según la doctora Carolina Sáenz, encargada del área de fisioterapia y medicina complementaria del Hospital Docente Veterinario de la Universidad San Francisco de Quito.

Los costos de las operaciones varían dependiendo de la complejidad y los materiales que se utilicen. Solo los implantes pueden costar USD 200.

El objetivo del tratamiento para Princesa es bajar la inflamación mediante la aplicación de compresas frías y la magnetoterapia, que se encarga de incrementar la circulación.

Las rehabilitaciones también se las realiza en los gatos. Las fracturas más comunes de los felinos son de mandíbula y paladar. Esto porque al saltar de grandes alturas las extremidades no logran sostener todo el peso del cuerpo y los animales golpean su rostro contra el ­suelo. Pero los accidentes de los felinos son menos en relación con los de los canes. Según los especialistas, por cada 15 perros accidentados reciben apenas un gato fracturado.

El caso de Caramelo, un basset hound de 6 años, es similar al de Princesa. Después de siete sesiones, ya puede caminar y sentarse con relativa facilidad, tras sufrir una fractura de cadera por atropellamiento.

La fisioterapia no ayuda únicamente a los animales que han sufrido accidentes. Sasha es una perra basset hound de 13 años. En su lomo se encuentra una especie de almohadillas negras, mientras la mascota permanece sentada -casi inmóvil- sobre sus patas y sus largas orejas topan el suelo.

El dolor producido por la artrosis de su pierna izquierda le impide moverse. Además, la edad y el sobrepeso afectan a su columna. La magnetoterapia que recibe actúa como un analgésico. Sáenz aclara que su problema no tiene cura, pues es una cuestión degenerativa que se produce por los años.

Perros jóvenes como Bruno también pueden verse afectados. Se trata de un shitsu de 3 años. Él tiene una enfermedad degenerativa genética que le afecta los discos intervertebrales y le impide caminar. Su tratamiento se inició hace dos meses e incluyó electroestimulación y acupuntura para estimular los nervios. Los resultados han sido positivos. Ahora su tratamiento se realiza sobre una caminadora, donde este can de color negro y blanco anda lentamente para recuperar su movilidad. Por las características de la enfermedad, los médicos no descartan que el animal pueda tener una recaída en el corto plazo.

Durante las operaciones, los implantes que más se utilizan son las placas de compresión dinámica, de contacto limitado, las miniplacas, los tornillos y los clavos. Sin embargo, las prótesis para las piernas aún no se desarrollan en el país, sostiene el doctor Bruno Cuenca, cirujano del Hospital Veterinario de la San Francisco.

Según estadísticas del INEC, a escala nacional existen 21 veterinarias y ocho en Quito, que se dedican a actividades patológicas y de diagnóstico.

La silla de ruedas es una de las prótesis que se utilizan, aunque la fisioterapia puede evitar que los animales tengan que hacerlo. Cuenca recuerda el caso de un perro que usó este aparato durante cinco meses, pero después de realizar fisioterapia pudo caminar de nuevo.

Las cirugías para colocar una prótesis no son aptas para todas las mascotas, según los especialistas. Primero se deben realizar radiografías, ecografías, tomografías y exámenes prequirúrgicos que incluyen análisis de sangre, hígado, riñón, entre otros.

En caso de que el animal no se encuentre en condiciones de ser operado, se procede a normalizarlo para que pueda entrar al quirófano.

La edad de las mascotas afectadas es un factor importante en la recuperación del animal, más allá de que cumpla con los requisitos para ser intervenido.

Jorge Valladares es médico de la clínica veterinaria Dr. Pets, y explica que los años influyen en una mejor cicatrización y en un apropiado manejo posquirúrgico.

Los precios de las cirugías tienden a elevarse si es que se trabaja con piezas de titanio, las cuales son menos agresivas con los tejidos, pero a la vez son costosas.

Los médicos consultados coin­ciden en que la constancia es muy importante para que los animales puedan recuperarse durante la rehabilitación.

En contexto. Las prótesis ayudan a las mascotas que han sufrido fracturas de cadera y de sus extremidades. El tratamiento debe complementarse con una rehabilitación que variará de acuerdo con la complejidad de la cirugía y la respuesta del organismo.

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