19 de noviembre de 2017 00:00

Manta atrapa la imaginación de un escritor de thrillers

lfredo lagla, archivo / el comercio El escritor Paul McHugh visitó Manta y no dudó en incluirla en su novela.

El escritor Paul McHugh visitó Manta y no dudó en incluirla en su novela. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Jorge R. Imbaquingo (O)

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El calor se siente. Dan y Linda cruzan la monumental carretera que une los cayos del sur de la Florida con Miami. Se los visualiza exultantes en medio del mar turquesa que los rodea, hasta que los motores de una horda de motociclistas tatuados hacen ruido y premonizan el caos y la sangre. Desde ese momento, en las páginas de ‘The Blind Pool’ (Elkheart Books, 2017) se marca un patrón: la incertidumbre que obliga a buscar respuestas.

Paul McHugh (Florida, 1950) es un escritor que sale bien librado a la hora de enhebrar las descripciones con el hilo del suspenso. Su thriller mantiene un ritmo acompasado de sorpresas para narrar los acontecimientos en los que un par de exagentes de los servicios secretos de EE.UU. deciden seguir una trama de dinero sucio. Un rastro que los lleva al puerto de Manta. Ajá, Ecuador.

El thriller, por definición, evoca una repentina sensación de emoción y placer. Como género, desarrollado por grandes plumas como Chesterton y Fleming, tiene características propias: una de ellas es mantener un cierto grado de esperanza en los acontecimientos, una vez que los protagonistas están liados por la tiranía de sus creadores. Por eso, ‘The Blind Pool’ es un thriller en su más estricto sentido.

“¿Por qué un thriller? Los géneros tienen sus demandas internas, elementos que deben ser dominados por el escritor. En el caso de los thrillers, es el desafío de mantener a los protagonistas en peligro”, dice McHugh desde su residencia en Redwood City, en Silicon Valley, California.

McHugh es un veterano periodista de investigación del San Francisco Chronicle y ex­editor de la sección de deportes extremos de ese mismo medio, uno de los 10 diarios más importantes de EE.UU. Su propia vida se ha mantenido en constantes desafíos, como en un thriller, desde sus años como aprendiz de monje franciscano o cuando cruzó 640 kilómetros desde Oregon a San Francisco en kayak (está de más decir que puso en riesgo su vida) y haberlas relatado en 40 apasionadas crónicas.

Como autor de ficción, esta es su tercera novela. La primera fue ‘The Search for Good­bye-to-Rains’, de 1980. Su segunda obra de ficción, ‘Deadlines’, ganó en 2010 el National Indie Excellence Award para un thriller y el premio de la Bay Area Independent Publishers. Con ese panorama tan alentador tras ‘Deadlines’, su cajón de herramientas se llenó con más recursos para escribir ‘The Blind Pool’, presentada el 7 de septiembre en California.

McHugh estuvo en el 2013 en Ecuador. Mientras hacía ­turismo aprovechó para buscar la historia de los panama hats, que en una verdad ajena ­para él, eran manabí hats. Tras contarla al público estadou­ni­dense, se vio llamado a hacer de Manta una de las locaciones de la novela que se iba creando en su mente.

“Estaba intrigado -explica McHugh- sobre Ecuador, por su historia y su política contemporánea complejas. En los thrillers, los escritores tratan de llevar a sus lectores a locaciones exóticas.

Desafortunadamente, los thrilleristas los llevan a los mismos lugares: Berlín, Moscú, París, Hong Kong, etc. Por eso pensé en algo diferente. En Ecuador encontré una antigua batalla entre lo conservador - religioso y lo secular - liberal”.

Una vez que pasó sus vacaciones en Quito, Manta, Montecristi y Cuenca, regresó a su cuartel de escritor en Redwood City, una cálida y pintoresca ciudad entre San Francisco y Palo Alto (la sede la Universidad de Stanford). Su libreta estaba llena de apuntes, donde describía sus posibles locaciones, frases en español, detalles visuales, olores. En su maleta también llevaba tres manabí hats de alta gama, comprados a un precio imposible de adquirir en el estado donde se levanta el majestuoso Golden Gate.

Respecto de la construcción de la narrativa, ‘The Blind Pool’ es un mosaico de historias con un eje común: la búsqueda de un hombre que maneja una red de corrupción. Se siente aquel acento latino que ha dejado la literatura de esta parte del mundo, fragmentada y barroca, para mostrar realidades paralelas o circulares.

McHugh no niega esta influencia, menciona obras como ‘El amor en los tiempos del cólera’ o ‘Como agua para chocolate’ y dice que son parte de su bagaje literario. “Pero no hay que olvidar que en la ‘Odisea’ sabemos lo que pasa con Penélope en el palacio de Ítaca, mientras Odiseo aún pelea de isla a isla para ir a casa”, acota para mostrar que esta forma de contar historias no tiene sello exclusivo o un tiempo único.

Sobre la red de corrupción que se describe en ‘The Blind Pool’, su líder es de nacionalidad maltesa, pero es originario de Rusia, más bien de la antigua URSS. Su nombre es Leonid Andreyev. McHugh lo describe como la clase de individuo delatado por el escándalo de los Panama Papers. Así que es pertinente saber si la incorporación de este misterioso personaje ruso obedece a una fijación de los estadounidenses, sobre todo de su generación, al dedo que aplasta el ­botón y al invierno nuclear.

“Yo crecí -explica McHugh- en Florida, durante la crisis de los misiles cubanos. Pero he avanzado ahora y me preocupan las nuevas crisis, ¡como la creciente influencia de los oligarcas amorales y cleptómanos! Como todos los villanos también deben ser humanos, le doy a Andreyev cierta cualidad lúgubre. Él quiere crear una nueva visión de la gran ­Rusia, volver a casa y unirse a Putin para crearla”.

Sobre la condensación de su visión sobre Ecuador hay personajes variopintos, entre ellos un caricaturista político y una abogada de fuelle. Se los visualiza muy preocupados de su país. Hay otros personajes que son corruptos, que están inmersos en la red de Andreyev. Como en cualquier país, hay corruptos, dice McHugh.

El mismo protagonista de ‘The Blind Pool’, Dan Cowell, tiene una historia turbia en Iraq, lo cual impregna un halo de credibilidad a la caracterización y a la impronta dramática. No es un personaje plano o moralmente agraciado. Eso lo hace interesante y creíble. Así, McHugh se desmarca de los vuelos bajos de los thrillers, que hacen de sus protagonistas personas con grandes ­valores morales.

Por ahora, McHugh ya prepara una precuela de esta obra, que se desarrolla en Honduras, donde los personajes de esta historia cruzan sus caminos por primera vez. Este autor tiene más planes para Dan Cowell y sus colegas, pues el proyecto en sí es una trilogía, y el tercer libro tendrá como locaciones Los Ángeles y Hawái.
McHugh no descarta que Ecuador vuelva a aparecer en las páginas de esta saga.

Si bien aún no hay una versión en español de la novela, los lectores que navegan en las aguas de la lengua de Faulkner y Poe pueden conseguir este libro en versiones electrónicas en Internet y recorrer ambientes poco conocidos de Florida o Texas. O, de la misma forma, ver las calles de Manta o el CDP del puerto manabita, pero esta vez desde ojos de un escritor estadounidense. Es interesante saber cómo nos miran a los ecuatorianos, no en blanco y negro, sino en una amplia escala de grises.

El escritor

Paul McHugh se graduó en la Universidad de Florida en Poesía y Psicología. Tiene tres publicaciones de no ficción: ‘Wild Places – 20 Journeys into the North American Outdoors’ (1996); ‘The Islands of San Francisco Bay’ (2006); ‘Alcatraz – the Official Guide’ (2007). Fue parte del equipo estadounidense que ganó el campeonato mundial de kayak en 1988. Tiene una amplia trayectoria en el periodismo.

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