27 de julio de 2014 00:00

Las lluvias de estrellas provienen de los restos espaciales de cometas

Lluvia de estrellas. Foto: Captura pantalla Twitter @Sipsebits
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Andrea Gordón. Redactora
agordon@elcomercio.com

Durante la noche de este martes 29 de julio, dos lluvias de estrellas se unirán. Se trata de las Delta Acuáridas Sur y Alfa Capricórnidas. Provocarán una intensa actividad lumínica.

¿Cómo se produce este fenómeno? Arturo Carvajal Rousseau, magíster en Astronomía y Astrofísica de Ecuador, indica que este tipo de evento es regular y se produce todos los años en la misma fecha.

Su origen se debe a que la Tierra pasa por una franja de residuos espaciales, como los restos dejados por un cometa. El planeta, al atravesar el campo de residuos, los intercepta y al estar en contacto con la atmósfera se incendian produciendo un brillo y una estela luminosa que se asemeja a una estrella.

“Por la misma razón, también se conocen como estrellas fugaces”. Los residuos de los cometas están compuestos por pedazos pequeños de hielo y algunos metales que rara vez alcanzan a tocar la Tierra; por eso no representan ningún peligro.

El astrónomo ecuatoriano indica que cada periódica lluvia de estrellas lleva el nombre de la constelación de donde aparentan venir sus meteoritos. Por ejemplo, las Alfa Capricórnidas tienen su radiante (punto de la esfera celeste) en la constelación de Capricornio.

Las Acuáridas provienen del cometa denominado 96p/Machholz 1 que no pertenece al Sistema Solar, pero que cada 5años, en promedio, se aproxima al Sol; y cada año produce una lluvia de estrellas.

Los expertos en astronomía indican que la lluvia de las Acuáridas es visible principalmente desde el hemisferio Sur, desde el 12 de julio hasta el 23 de agosto. Sin embargo el 29 de julio será más visible.

Esta lluvia se superpondrá con la Alfa Capricórnidas que se origina con el paso del cometa 169P/NEAT. A diferencia de las Acuáridas los meteoros son de mayor tamaño, pero mucho más lentos.

En 1995 se pudieron observar cerca de 10 meteoros por hora. Sin embargo los técnicos espaciales están alerta ya que la alta lluvia de meteoros podría afectar satélites geoestacionarios de entrar en colisión con las piedras espaciales, debido a que la lluvia puede alcanzar un tamaño similar a una pelota de tenis.

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