14 de agosto del 2016 00:00

Por qué el mundo es como es, según J. Diamond

Jared Diamond, científico estadounidense

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Ivonne Guzmán
Editora (O)
iguzman@elcomercio.com

Si en la ficción (y en la vida real) existen el policía bueno y el policía malo; en el universo académico están el científico incomprensible que resiste estoicamente su ostracismo y el científico hacedor de ‘best sellers’ devenido, casi, en miembro de la farándula local y/o internacional. Con su más reciente publicación, Jared Diamond reafirma su membresía en esta última categoría, haciendo las delicias de la ciencia de divulgación.

En ‘Sociedades comparadas’ (Debate, 2016), Diamond repite la fórmula que lo ha hecho popular: temas complejos + anécdotas + comparaciones y descripciones sencillas de entender + datos duros ya sean históricos, económicos o sociales. Pero en este libro quizá la receta se potencia porque el tono es especialmente didáctico y cercano, pues se trata de la recopilación de siete conferencias que el investigador dio en la Universidad LUISS Guido Carli de Roma en el 2014.

Para recordar

De entre la enorme cantidad de información y reflexiones que contiene este breve libro (183 páginas que se despachan en un par de noches), quizá la más importante tiene que ver con una consideración metodológica: nunca conformarse, ni quedarse con, las causas inmediatas, sino, por el contrario, siempre tratar de llegar a las causas últimas de un hecho.

La tentación de ceder a las explicaciones simples, aupados en la causalidad epidérmica es común (y comprensible) entre quienes no miran la sociedad con ánimo científico. Diamond muestra cómo no caer en ella. Al tratar de explicar el origen y la calidad de las instituciones que se han construido en cada país, para realizar un ejercicio comparativo entre Nigeria y Noruega, acude a una típica escena de un conflicto de pareja.

Tras relatar cómo un terapista trata de llegar a las verdaderas causas de una separación (que no se agotan en una bofetada ni en la infidelidad que la provocó y tampoco en la frialdad que derivó en la traición), Diamond va dando pistas de qué preguntas deben hacerse para comprender que las instituciones de Noruega tengan la naturaleza que tienen y no otra, y que, por tanto, hasta ahora sean vistas por el resto del mundo como exitosas.

“(...) los economistas no pueden contentarse con decir que Noruega es un país rico porque muy pocos de sus ciudadanos mueren asesinados, en tanto que Nigeria es pobre porque el número de nigerianos asesinados es muy alto. No cabe esperar que, con solo ordenar a los nigerianos que dejen de matarse entre sí, cesen los asesinatos en el país y este se vuelva rico. Es preciso comprender las causas últimas por las que los asesinatos, la corrupción (...) y otros factores asociados a la mala calidad de las instituciones son hechos generalizados en Nigeria pero no en Noruega”.

Lograr esa comprensión, obviamente, demanda de una profundización en las raíces históricas de cualquier hecho o fenómeno, que en el caso de este ejemplo puesto por Diamond, en el segundo capítulo de su libro, se concentra en el origen de las instituciones sociales complejas, que son fundamentales para la constitución del carácter de un país.

Y la profundización no es menor, porque, en realidad, implica retroceder 13 000 años en el tiempo, hasta situarse en la última glaciación de la Tierra. Nada menos. Una pista: las instituciones sociales complejas tienen que ver con el sedentarismo y la agricultura (esta última no se desarrolló al mismo tiempo en todas las zonas del planeta) versus el nomadismo y la recolección.

Para preguntar(se)

Así como la comprensión de la importancia de las causas últimas resulta muy enriquecedor en la propuesta del autor, hay puntos que requieren ser digeridos con un poco más de calma, con tiempo para hacer(se) preguntas.

Si bien casi en todos los capítulos Diamond llega a un momento en el que recuerda al lector que no hay explicaciones sencillas ni unicausales, paradójicamente, hay pasajes en los que él mismo pareciera olvidar lo que predica.

Quizás el formato y el propósito didáctico de sus conferencias lo llevan, por ejemplo, a simplificar los procesos colonizadores que se dieron en buena parte del mundo occidental desde finales del siglo XV, a través de las rutas abiertas en el Atlántico. Los argumentos esgrimidos por Diamond se asientan en hechos históricos y contemporáneos comprobables, como la corrupción y el autoritarismo de antes y de ahora en América Latina, por tomar solo uno de los casos que menciona.

Sin embargo, su explicación de que los países americanos que eran ricos (en recursos naturales) antes y durante la Colonia son ahora pobres, y viceversa, únicamente muestra a unos europeos muy haraganes y abusivos que sentaron un modelo extractivista y corrupto en esos sitios. Pierde por completo de vista el papel de los nativos en aquella situación tan compleja que entre los siglos XV y XIX (incluso hasta hoy) se vivió en este lado del Atlántico. En los ejemplos de Diamond, la indígena es una población homogénea, explotada, sin capacidad de reacción o negociación. El contexto y la información faltantes en estos casos empobrecen su reflexión sobre la institucionalidad.

Con esa salvedad hecha (porque los libros no son solo para leerlos, sino para pensarlos, contradecirlos o darles la razón, es decir, para dialogar con ellos), ‘Sociedades comparadas’ es un libro que se disfruta, por la forma sencilla y amigable en la que está escrito y también porque aporta a la comprensión de los problemas que aquejan al mundo en el que vivimos; un mundo que hemos heredado y que heredaremos a las generaciones venideras que deberán lidiar, décadas o siglos después, con las consecuencias de nuestros actos.

Jared Diamond

Nació en 1937 en Estados Unidos. Su deriva hacia la ciencia de divulgación lo ha posicionado entre los 100 intelectuales más influyentes de Estados Unidos; así lo calificaron en el 2005 encuestas de las publicaciones Prospect y Foreign Policy. Comenzó su actividad científica haciendo fisiología evolutiva y biogeografía; actualmente es catedrático de Geografía en UCLA, California, EE.UU. Ganó el Pulitzer en 1998 por ‘Armas, gérmenes y acero’. Su primer ‘best seller’ fue ‘El tercer chimpancé’; otro libros suyos muy populares son ‘Colapso’ y ‘¿Por qué esdivertido el sexo?’.

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