22 de abril de 2015 21:48

'Lo que se queda', la mirada humana de Diego Pallero sobre el cáncer

Una de las fotos del libro 'Lo que se queda' de Diego Pallero. Foto: Diego Pallero/El Comercio

Una de las fotos del libro 'Lo que se queda' de Diego Pallero. Foto: Diego Pallero/El Comercio

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Dimitri Barreto

La noche de este miércoles 22 de abril del 2015 se presentó en Quito un libro humano, 'Lo que se queda', la mirada del fotoperiodista Diego Pallero sobre los jóvenes con cáncer en Ecuador.

La obra es el resultado de meses de trabajo desinteresado por parte de Pallero. Se trata de un documento de 35 fotos, las cuales develan las historias de Julexi Chévez y de Gissela Álava

Julexi se convirtió en símbolo de la inclusión a mediados del 2014 cuando fue proclamada Virreina del cantón Buena Fe. Afectada por un osteosarcoma, había perdido su pierna derecha en una amputación a los 14 años, en un intento de los doctores para salvar su vida y detener la enfermedad.

Un año después, en el 2013, desfiló en el Bionic Fashion Day y mostró al planeta su alegría. El 4 de septiembre último falleció, a los 16 años, luego de recaer desde la aparición de nódulos en sus pulmones. Miles la despidieron desde las redes sociales y en el coliseo de su ciudad.

La de Gissela es una historia de amor puro. Relata parte de su vida y su relación con Samuel Chacón, su novio. El cáncer los unió. Se conocieron en la Fundación Jóvenes contra el cáncer y durante un año y ocho meses compartieron la rutina de los controles, quimioterapia.

Gissela, con diagnóstico de sarcoma de vaina nerviosa periférica que afecta a las partes blandas del organismo, falleció a los 25 años. Samuel está en controles y sigue a la espera de que lo declaren sobreviviente de cáncer.

Diego Pallero, cronista gráfico de Grupo EL COMERCIO, tuvo la sensibilidad de acompañar a los jóvenes en su cotidianidad, en las salas de los hospitales, en el tratamiento médico, en su vida diaria; y recogió testimonios impactantes en su obra presentada la noche de este miércoles en el marco del Premio Fotoperiodismo por la Paz.

El libro es una suerte de paradoja, que hilvana esas situaciones difíciles y tristes con la alegría, los sueños, la energía y solidaridad de la adolescencia y la juventud. El objetivo de la publicación, en palabras de Diego Pallero, es que a través del fotoperiodismo se cuenten historias duras, humanas, necesarias para lograr una sociedad más solidaria, justa y respetuosa. 

La mayoría de recursos que se obtengan por la venta de la publicación se destinará a las familias de los jóvenes retratados y a la Fundación Jóvenes contra el cáncer.

A continuación, las palabras de Diego Pallero al presentar su documento:

El fotoperiodista Diego Pallero retrató en el libro 'Lo que se queda' historias de jóvenes con cáncer. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

El fotoperiodista Diego Pallero retrató en el libro 'Lo que se queda' historias de jóvenes con cáncer. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

"Este trabajo es encontrar a la adolescencia y la juventud frente al cáncer y a la incertidumbre del mañana. El rutinario ir y venir de los controles, los exámenes y las quimioterapias que se mezcla con las risas, las lágrimas, las ilusiones.

Este proyecto fotográfico es apenas una mirada a la vida de jóvenes que padecen cáncer. Pero no desde el dolor o el desaliento -aunque estén presentes- sino, esencialmente, desde la actitud natural de su edad con la que enfrentan la enfermedad a diario. Es un esfuerzo por retratar su cotidianidad y, al mismo tiempo, la batalla que a diario libran desde la fuerza de la sonrisa, y muchas otras motivaciones de su edad.

Como decía Stephen, es casi una paradoja. Escenas que te pueden causar tristeza, dolor como la cama de un hospital o la aguja de un suero de quimioterapia, al mismo tiempo te pueden mostrar momentos de amistad verdadera, de cariño sincero de compromiso, que nos llevan a conocer verdaderas lecciones de vida. Una de esas lecciones de vida es lo de preguntarnos el para qué y dejar a un lado el por qué de situaciones que nos agobian.

Y el para qué yo lo entiendo desde mi oficio como fotoperiodista como la oportunidad de contar estas historias. Porque los fotoperiodistas tenemos ese privilegio de poder llegar a conocer otras realidades.

Estas realidades que muchas veces pueden ser dolorosas, duras, difíciles y hasta diferentes y que muchas veces nos negamos a ver, pero que son necesarias de ser contadas para la reflexión y la construcción de sociedades mas solidarias, más justas y mas respetuosas buscando una cultura de paz, principio por el cual se ha creado este premio.

Quiero agradecer a todos quienes han estado cerca de este proceso. A doña Sonia Chévez madre de Julexi, ejemplo de lucha y de ternura por ese cariño incondicional que mostró hasta los últimas días por su hija.

A la familia de Gissella Álava por dejarme entrar en su hogar y retratar los recuerdos de la casa. A Gustavo Dávila, director de la Fundación Jóvenes contra el cáncer y a todo su equipo de trabajo y por velar siempre por el bienestar de los 400 chicos que la Fundación acoge. Por ser un ejemplo de lucha por exigir una atención prioritaria para pacientes oncológicos, por exigir que se cumplan sus derechos y exigir un buen morir para aquellos que la enfermedad los ha vencido.

Agradecer siempre a la razón de todo, mis hijos Luciana y Julián, y a mi esposa Pichis por su apoyo incondicional.

A mis compañeros de EL COMERCIO, quienes conocen de cerca este proyecto, y en general al medio por darme el espacio necesario para difundir desde el inicio estas historias.

A Paradocs y a la familia Serrano Salgado por dar impulso a que la memoria del recordado Juan Antonio (Serrano) esté grabada siempre en este y en otros tantos proyectos que vendrán adelante.

'Lo que se queda' dejará tal vez muchos cuestionamientos y reflexiones sobre el trabajo del fotoperiodista y espero que así sea.

Hasta este punto y después de que presento este libro, creo no poder comprender todavía qué es lo que sienten o sintieron los protagonistas de estas historias. Es imposible saber por lo que están pasando. Inútilmente una fotografía lo intenta. Somos intrusos en esos momentos de dolor, de alegría, de tristeza.

Estoy, pero no estoy; algunos se fueron y todo o nada sigue igual, solo queda su recuerdo. Mi trabajo es únicamente un mínimo reflejo de la alegría que proyectan, de lo que viven, de lo que sueñan, de lo que dejan. 

En palabras de César Vallejo: “Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa”. Nadie como ellos sabe lo que significa luchar.

'Lo que se queda' es un homenaje para todos aquellos amigos que han luchado y luchan por el cáncer. Son muchas las historias que se pueden contar alrededor de esta enfermedad y sus implicaciones con el trajín de la adolescencia y la juventud como lo han vivido. Siempre Julexi, Gissella, Samuel, Luis Garzón, Marco Altamirano y muchos más y a quienes dedico este trabajo y agradezco por dejarme ser un intruso en los momentos difíciles de sus vidas.

Después de todo yo solo les entrego fotografías, ellos nos han entregado lecciones de vida".

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