1 de diciembre de 2016 16:37

Lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexo buscan acceder a la educación

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Mariela Rosero

En el campus de la Católica, en Quito, Nua Elizabeth Fuentes Aguirre pasa como una universitaria más. Lleva el cabello largo suelto, apenas resalta sus ojos con delineador negro y sus labios con un tono rojo. Calza botines bajos, se mueve cómoda en jeans tubo y como otras jóvenes, carga una mochila.

¿Cómo te llamabas antes? Nua, de 24 años, frunce el ceño al oír la pregunta y luego sonríe indulgente. Comenta que no es muy cortés averiguar eso a alguien que pasó un proceso de transformación. Es una mujer transgénero lesbiana.

Nua en shuar significa fertilidad. Es el nombre que escogió tras haber empezado la carrera de la que egresó de socióloga, con mención en política.

En los dos últimos años ya asistió a clases como una mujer. Quien dirige su tesis está al frente de la Escuela de Sociología y le ayudó en el cambio de nombre de sus documentos universitarios.

No ha sentido discriminación ni cuando usa los sanitarios de mujer en la Facultad de Ciencias Humanas. Cree que se debe a que es un espacio académico. “Más bien he recibido acoso en la calle y en el bus, como la mayoría de mujeres”. Esto porque pasa como una chica más. Pero visibiliza su identidad diversa al ser activista del Proyecto Transgénero. Es vocera de la plataforma nacional Pacto Trans.

En estos días se cumplen 19 años desde que en noviembre de 1997, el Tribunal Constitucional eliminó unos párrafos del Código Penal, que criminalizaban la actividad sexual entre personas del mismo sexo.

Pese a ciertos avances, apunta, aún hay mucho por hacer. No quiere que los transexuales se empleen solo como peluqueros o trabajadores sexuales por no poder acceder a la educación. Ahora mismo se siente inconforme porque deberá colocarse en una fila de hombres, para votar en las elecciones de febrero del 2017.

En su cédula se lee “sexo hombre”. Fue parte de los debates en la Asamblea para el trámite de la Ley Orgánica de Gestión de Identidad y Datos Civiles. Por eso, reitera, los Lgbti pelearon por el género universal, no opcional.

“Nos segregan, hay cédulas diferentes: unas con el sexo, que tienen los heterosexuales, y las de género, de personas con identidad de género diversa. Eso se basaba en el derecho a la autopercepción”, reflexiona y repite que no entrará en un juego discriminatorio, en el que se le obliga a llevar dos testigos al Registro Civil.

“El oficialismo ha hecho ver que nos han dado bastantes derechos, pero seguimos siendo ciudadanos de segunda clase”, opina Berni Freire, una de las integrantes de Pakta, palabra kichwa que significa ‘igual’.

Este es un consultorio jurídico que defiende causas de los Lgbti. De mayo del 2014 a diciembre del 2015 han atendido a unos 150 usuarios.

La Constitución, para Freire, es “bipolar” pues dice que todos son iguales y tienen derecho a una familia. Pero también que las parejas homosexuales no se pueden casar ni adoptar. Entre los temas que atienden están pérdida de trabajo, cuando los jefes se enteran de que su empleado es gay o tiene VIH. Señala que la presión hace que dejen el empleo. Y eviten hacer público su caso.

Esta abogada también cita el caso de Pamela Troya, a quien no se ha respondido de forma positiva sobre su pedido de matrimonio civil igualitario.

Danilo Manzano, otro activista, estuvo a cargo de la organización del evento ‘Sal del clóset’, el viernes anterior. Invitaba a los Lgbti a dejar todo clóset que provoca dolor y discriminación. Le preocupa que en los colegios no se hable de sexualidad y muchos jóvenes no puedan conocer sobre la diversidad sexo genérica. “Ser gay o lesbiana no es una patología”, señala y cuenta que hombres de 50 años recién están dejando el clóset en el país.

Nua también quiere acompañar a jóvenes. Desde hace dos años se somete a un tratamiento de bloqueadores de testosterona y hace un año y medio, a otro con estrógenos. No busca una cirugía de reasignación de sexo.

Antes de empezar con la transformación pasó por consultorios de psicólogos. Hoy cuenta con el apoyo de su mamá. Su papá ya no le habla. Él era un general de la Policía y ella es suboficial. A futuro se ve como profesora universitaria.

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