26 de octubre de 2014 18:18

El arte funerario no muere

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Redacción Cultura

El arte funerario, sobre todo el popular, sigue vigente. Los fotógrafos Birte Pedersen –autora de tres libros sobre arte funerario popular– y Francois ‘Coco’ Laso –fundador y miembro de Paradoc– nos acompañaron este lunes, 27 de octubre de 2014, en La Movida Cultural para abordar este tema que esta semana cobra más importancia que de costumbre.

La sociedad se moderniza y los momentos cruciales de la vida, como el nacimiento y la muerte, se van haciendo cada vez más asépticos y, sin embargo, una necesidad atávica sigue llevándonos a expresar de diversas formas (muchas de ellas artísticas) aquello que ha removido en nosotros la cercanía de la muerte. 

Pedersen empezó contando que cuando llegó a Ecuador- hace más de 30 años y proveniente del Norte, de un mundo sobrio y luterano- lo que más le sorprendió fue el colorido de los cementerios. Mencionó además que ha visitado varios cementerios en Latinoamérica y descata que lo que se observa en el país es algo especial.

Le llamaron la atención, sobre todo, los de la Sierra que exhiben una fusión y confluencia de creencias crtisianas y paganas. En este sentido, cree que en Ecuador la muerte más que estar relacionada con la tristeza tiene que ver con demostraciones de amor, fe y expresiones de creatividad.

Por su parte, Laso habló sobre el hecho de que la fotografía es una de las pocas artes que se sigue ocupando de la muerte. El fotógrafo citó un investigación de una estudiante de la Flacso (Rosinés Padilla) que trató sobre los 'angelitos' en Loja que se retrataban desde inicios hasta mediados del siglo pasado.

En dicha investigación la fotografía en relación con la muerte adquiere un carácter paradójico, ya que en un principio tiene el rol de fijar la vida en un instante pero también- cuando se trata de una imagen mortuoria- de "pedirle a la muerte que nos de un poquito de vida".

Este papel contradictorio, crucial y problemático es la razón, según Laso, por que se utilizan todavía (con cierta frecuencia) los retratos post mortem o mortuorios. El fin es captar o tomar de la muerte "un poquito de vida".

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