25 de marzo de 2015 09:02

La Hora del Planeta busca apagar la luz, para concienciar sobre desafío del clima

Imagen del Centro Histórico de Quito durante el evento La Hora del Planeta en 2010. Foto: Archivo EL COMERCIO

Imagen del Centro Histórico de Quito durante el evento La Hora del Planeta en 2010. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Agencia AFP

Cientos de edificios simbólicos de las principales ciudades del planeta, desde la Torre Eiffel en París hasta el Cristo en Río de Janeiro, apagarán sus luces el sábado (28 de marzo), como parte de una campaña mundial contra el cambio climático, que se realiza desde hace varios años.

La manifestación anual impulsada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) busca que durante 60 minutos los personas, las ciudades, los comercios y las organizaciones apaguen sus luces durante una hora a partir de las 20:00 hora local, con el objetivo de alertar sobre los riesgos medioambientales que enfrenta el planeta.

Esta será la novena edición del evento, cuyo objetivo no es sólo ahorrar electricidad en ese momento puntual, sino crear conciencia sobre la necesidad de utilizar fuentes de energía sustentables, además de pedir compromisos políticos para detener el calentamiento global.

"Cerca de 170 países y territorios ya han confirmado su participación, más de 1 200 lugares y 40 sitios declarados patrimonio de la UNESCO", dijo a la AFP el organizador de la Hora del Planeta, Sudhanshu Sarronwala.

Durante la Hora del Planeta, edificios como el Corcovado de Río de Janeiro, la Acrópolis en Atenas, el Castillo de Edimburgo, el Big Ben en Londres, el Centro Histórico de Quito, Times Square en Nueva York y Harbour Bridge en Sídney apagarán las luces.

Esta manifestación se produce unos meses antes de una importante reunión política en diciembre en París, que tiene como objetivo llegar a un acuerdo para reducir drásticamente las emisiones de CO2 y días antes de que se cumpla la fecha límite para que todas las partes envíen sus compromisos.

La Hora del Planeta, que comenzó como una pequeña manifestación simbólica en Sídney en 2007, ha crecido para convertirse en un fenómeno global, que además tiene un toque festivo.

La consigna este año es "usa tu poder para cambiar el cambio climático", lo que ha dado pie a numerosas iniciativas en distintos lugares, como una fiesta de baile Zumba con trajes que brillan en la oscuridad en Filipinas, cenas a la luz de las velas en restaurantes de Londres y una pista de baile con su propio generador, bajo la Torre Eiffel.

Según Mike Berners-Lee, un consultor privado experto en energía, la Hora del Planeta es un forma muy efectiva de enviar un mensaje para decir que a la gente le "importa verdaderamente que la reunión de París sea un éxito".

"Apagar la luz por una hora no es mucho en términos del ahorro de las emisiones de carbono. Lo que importa es que están mandando un mensaje de que te importa realmente este tipo de cosas", dijo a la AFP.

Se estima que nueve millones de personas en 162 países participaron el año pasado en la Hora del Planeta, según los datos de WWF.

Para Sarah Olexsak, autora de un estudio sobre el impacto de la Hora del Planeta, que midió los resultados en 10 países, en seis ediciones de la iniciativa, afirma que en promedio se registra una caída en el consumo de electricidad de 4% durante los 60 minutos que dura el evento.

"Constatamos que un cambio de comportamiento a gran escala tiene resultados medibles", dijo a la AFP. Según la investigadora los cambios de comportamiento a gran escala, comienzan con un pequeño paso y la participación en La Hora del Planeta, muestra un compromiso para ahorrar energía que puede ser llevado a otros ámbitos de sus vidas.

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