25 de agosto de 2015 12:16

'El Lago de los Cisnes' con un final feliz en versión guayaquileña

El elenco de El lago de los cisnes en un ensayo de la obra que se presenta este jueves 27 de agosto, a las 19:00, en el Teatro Centro Cívico de Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO.

El elenco de El lago de los cisnes en un ensayo de la obra que se presenta este jueves 27 de agosto, a las 19:00, en el Teatro Centro Cívico de Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO.

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Alexander García

El cuento de hadas de 'El Lago de los Cisnes' es uno de los ballets con más finales alternativos, que van desde lo más romántico hacia diferentes versiones de lo trágico, más cercanas al texto original. El montaje de la Unidad de Danza Esperanza Cruz, de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas, traza un final “esperanzador” para uno de los más reputados títulos de la danza clásica.

En vez del suicidio de los enamorados, Sigfrido y Odette (la reina de las muchachas convertidas en aves), la obra termina en un heroico desenlace que los enfrentará a Rothbart el hechicero en la búsqueda de liberar a sus compañeras, explicó el maestro Fredy López, coreógrafo invitado a cargo de la adaptación.

La versión, en la que participan 45 bailarinas y una decena de bailarines, es una de las apuestas artísticas por la celebración de los 70 años del Núcleo del Guayas. La gala se realizará el próximo jueves 27 de agosto, a las 19:30, en el Teatro Centro Cívico Eloy Alfaro (Quito y Bolivia) con ingreso gratuito.

“La obra original representa un triunfo del mal sobre el bien. Con este joven cuerpo de baile quisimos darle un giro a la obra”, explicó López. “Hemos respetado por lo demás el esquema, el argumento, la música maravillosa de Tchaikovsky, pero también asumimos el riesgo de crear movimientos coreográficos totalmente nuevos”.

Yelena Marich, directora artística de la Unidad y de la obra, indicó que la academia abrió audiciones para el ballet que cuenta con cuatro bailarines invitados, aunque la edad de todo el cuerpo fluctúa entre los 15 y los 22 años. “Si bien estamos hablando de una escuela, en la que formamos bailarines a lo largo de 10 años, el trabajo es profesional no solo por los invitados, sino también por al nivel de la puesta en escena, del vestuario y la escenografía…”, indicó Marich.

Denisse Rodríguez, el cisne negro (izq.) y María Clara Ambrosini, cisne blanco, protagonizan la versión de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas. Foto: Cortesía CCEG.

Denisse Rodríguez, el cisne negro (izq.) y María Clara Ambrosini, cisne blanco, protagonizan la versión de la Casa de la Cultura, núcleo del Guayas. Foto: Cortesía CCEG.

El Papel de Odille, el cisne negro, le corresponde a Denisse Rodríguez, de 18 años, una de las integrantes de la Unidad. Mientras que Odette (cisne blanco) lo interpreta la bailarina invitada María Clara Ambrosini, de 17 años, que durante tres años consecutivos protagonizó el ballet de 'El Cascanueces'. Rafael Espinosa, bailarín invitado, interpreta al Príncipe Sigfrido y Daniel Quiñónez, al Hechicero.

Para Rodríguez el papel del Cisne negro ha representado un reto por el carácter fuerte y seductor, y por la postura que lo caracteriza. Mientras que Ambrosini, acostumbrada a papeles más vivaces y de carácter, el Cisne blanco más que dificultades técnicas le ha significado un viaje hacia la delicadeza.

“Con esa suavidad y lentitud debes reflejar, sin embargo, que en verdad eres un Cisne que sufre, que se está muriendo. (…) La exigencia es constante, te tienes que sacar el aire y nadie puede saber”, indicó Ambrosini.

La obra, que en sus inicios pareció condenada a la mediocridad, se basa en una leyenda germánica de unas jóvenes doncellas convertidas en cisnes por un malvado hechicero, Von Rothbart.
Por las noches ellas recuperan su forma humana.

Odette (Cisne blando) conoce al príncipe Sigfrido en una noche de cacería, le cuenta su triste destino y el de sus compañeras, le confiesa que solo una promesa de amor con matrimonio, podrá acabar con el encantamiento. Pero el hechicero y su hija Odille (Cisne negro) engañan al príncipe suplantando al Cisne blanco la noche en que este debe elegir esposa.

Según el coreógrafo Freddy López, 'El Lago De Los Cisnes' se ha convertido en un paradigma del ballet porque las bailarinas semejan en realidad a la delicadeza de estas aves. “Por eso no hay otra obra que pueda ser una analogía tan perfecta del ballet. El tipo de poses, el mismo diseño del tutú, los movimientos en el piso… Las manos son la cabeza del cisne, el cuerpo es el pecho y la pierna es la insinuación de una cola”.

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