16 de July de 2010 00:00

‘La invención surge de un proceso investigativo y no es producto del azar’

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Redacción Tecnología

Florinela  Muñoz,  PHD en Química del ozono y profesora universitaria

En las casas abiertas de los colegios, los estudiantes exhiben muchos desarrollos, que son únicos. ¿Por qué esta capacidad innovadora no prospera después?

Quizás, porque son iniciativas aisladas. No hay una sistematización de la propuesta, sino que se da en un momento dado, entre un grupo de gente interesada. Hay invención, pero esta no prospera, porque no hay alguien detrás que se encargue de darle continuidad. Estas iniciativas se dan y acaban en un período muy corto.

¿Y qué ocurre en las casas abiertas que tienen lugar en universidades, como la Escuela Politécnica Nacional?

En estos espacios hay trabajos muy interesantes que los estudiantes presentan, algunos como proyectos de titulación. En ocasiones, si el tema demuestra una gran inventiva es apoyado por la facultad a la que representa.

¿Recuerda alguno que se haya patentado?Sí. Recuerdo que una estudiante tuvo la inquietud de recuperar el aluminio de los envases del tetrapack y luego consiguió el apoyo de profesores. Era un proyecto del Departamento de Metalurgia Extractiva de la Politécnica. Hay casos como este que luego logran ser patentados.

¿El inventor nace o se hace?

Ambas cosas. Pienso que hay una combinación. Puede haber personas que sean muy conocedoras de un tema y que nunca serán inventores, porque no tienen la chispa creativa.

¿Cuáles son las cualidades del inventor?

Claro, por un lado la pasión por la ciencia y la perseverancia. Pienso al inventor como una persona que siempre busca nuevas alternativas. Debe tener el espíritu del deportista.

¿En qué sentido?

Bueno, si no lo consigo a la primera, lo intento otra vez y otra más. Esa disciplina propia del deportista. Pienso también que debe tener un espíritu analítico y un deseo por ayudar a la sociedad.

¿El interés por investigar puede ser el preámbulo de una futura invención?

Sí. La invención surge precisamente de la investigación. Hay mucha gente que todavía piensa que la invención es algo que surge al azar, por casualidad. Un invento es el producto de años de trabajo y eso requiere un conocimiento previo. Eso ocurre, por ejemplo, con los medicamentos. Para desarrollarlos se requieren años de investigación.

¿Qué tipo de incentivos se necesitan para fomentar el interés por inventar?

El financiamiento es fundamental. Es necesario que el Estado y la industria inviertan dinero. Además, hay que saber que no siempre hay resultados inmediatos, y por lo tanto, no hay ganancias inmediatas. También es necesario mejorar el respaldo legal para los inventores.

¿Falta proteger más las invenciones en el país?

Creo que la ley tiene que ser más dura, más exigente. Quiero decir que la ley tiene que aplicarse con mayor rigurosidad. Solo así una persona puede decir: bueno yo ya patenté mi invento y por lo tanto estoy tranquila. Es necesario tener esa certeza de que su producto no será comercializado por otras personas.

¿Cree que es necesario que se reconozca públicamente la invención? ¿Podría ser este otro estímulo para los investigadores ecuatorianos?

Por supuesto. A veces ni siquiera hay el reconocimiento de los propios colegas. Hay que decir que muchas veces quienes reconocen un trabajo, una innovación son los extranjeros. En Ecuador ni se enteran. Ese tipo de cosas pasan. No hay una retribución ni económica ni social ni personal.

¿Cree que aún quedan cosas por inventar?

Hay mucho por inventar. Esto no tiene límite y eso es bueno. Además, en Ecuador hay mucha gente con capacidad inventiva, porque somos pilas, pero el apoyo es aún escaso. Muchos ecuatorianos han sido premiados por sus desarrollos. Hay mucha gente pensando cosas que se pueden hacer y que se pueden aplicar a nuestro entorno.

A pesar de que hay ideas nuevas que se materializan, estas no parecen contribuir al progreso de un país, como el nuestro. ¿Qué hace falta para que esto suceda?

Lo que ocurre es que estas iniciativas tienen que formar parte de un interés común y no de uno aislado, porque sino se pierde y después ya nadie se acuerda de ellas. Pero si forman parte de un gran proyecto para resolver ciertas necesidades propias de nuestro país, será distinto. Lo importante sería pensar en inventar para aplicarlo en el país.

¿Las universidades y las entidades dedicadas a la investigación saben qué innovaciones serían necesarias para resolver problemas puntuales en el país?

Pienso que es necesario relacionarse con los que tienen un problema para tratar de encontrar una solución. Esta relación tiene que ser más cercana, porque solo entonces las universidades pueden estar más conectadas con la problemática social.

¿Y la industria ha propiciado este acercamiento?

Creo que hace falta de ambos lados. Pero tengo que decir que los entes sociales tiene que reconocer económicamente el desarrollo realizado y eso muchas veces no ocurre.

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