20 de junio de 2017 00:00

Yachaks peruanos lideraron los rituales del Inti Raymi

La ceremonia estuvo a cargo del Colectivo Artístico Espacio en Blanco, con el yacha Santiago Quishpe (der.).

La ceremonia estuvo a cargo del Colectivo Artístico Espacio en Blanco, con el yacha Santiago Quishpe (der.). Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
​(F-Contenido Intercultural)

Mañana –como cada 21 de junio- los pueblos andinos celebran el Inti Raymi, la sagrada Fiesta del Sol en homenaje a la madre tierra por las cosechas recibidas durante el solsticio de verano. En el Complejo Arqueológico de Ingapirca, en Cañar, el festejo se adelantó el fin de semana.

Entre el viernes 16 y el domingo 18 de junio de 2017 hubo rituales, representación teatral del Inti Raymi, festivales de música y danza andina, ferias gastronómica y artesanal, pampamesa, desfile de moda intercultural… que unió a indígenas de las comunidades de Cañar, así como a danzantes de Perú, México, Argentina y Colombia.

Esta celebración fue organizada por los ministerios de Cultura y Patrimonio y de Turismo; Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Complejo Arqueológico de Ingapirca, Prefectura y Municipio de Cañar, Junta Parroquial de Ingapirca y la Universidad Nacional de Educación.

La ceremonia ancestral de iniciación se realizó a las 21:00 del pasado viernes, en la explanada exterior del imponente Castillo. Estuvo a cargo del Colectivo Artístico Espacio en Blanco, liderado por el yachak (sabio) peruano, Santiago Quishpe; y danzantes de los todos países visitantes.

En el piso se formó la Chakana (cruz andina) con granos de maíz, frutos, pétalos de flores, plantas medicinales, chicha... Quishpe, vistiendo un colorido traje andino de su país, inició el ritual levantando sus manos e invocando el favor de los dioses de la naturaleza.

Iván Sosa, de México; y Mauro Muliero, de Argentina, le siguieron tocando suavemente el tambor y los pitutos (caracoles-instrumento de viento). La ceremonia fue solemnizada por las autoridades de la provincia y el cónsul de Perú en Ecuador, Eugenio Mauri.

Esa noche hizo bastante frío y viento en Cañar. Alrededor de los sabios, los presentes formaron un gran círculo y tomados de las manos recibieron la energización y limpieza del cuerpo y del alma. Es el inicio del año 5028 en el calendario andino, dijo Quishpe y todos se encontraron en abrazos.

Según el sabio, esta fiesta sagrada se inició con los incas en el Tahuantinsuyo y constituía el inicio del nuevo año. Ofrecían rituales en gratitud al padre Sol y todo estaba articulado a la vida del hombre en armonía con la naturaleza, al ciclo agrícola, a la espiritualidad y la fertilidad.

Édgar Palomeque, director de la Casa de la Cultura de Cañar, destacó el fuerte apego que mantienen los cañaris con esta celebración. Él recordó que los cañaris se impusieron a los incas como conquistadores y se han mantenido como la cultura más vigorosa y fuerte que tuvo la historia antropológica del Ecuador.

Concluido el desfile hubo un derroche cultural con la elección de la Inti Ñusta o Reina del Sol que reunió a las comunidades indígenas de Sisid, Chuguín y Sisid Anejo con sus danzas, costumbres y tradiciones. Las tres candidatas hablaron en su idioma kichwa sobre la riqueza e importancia que guarda el Inti Raymi y se destacaron por su vestimenta típica.

Finalmente, María Zaruma Tenesaca, de 18 años, fue electa Reina del Sol; Blanca Casho como la Sara Ñusta del Inti Raymi; y María Pomavilla, como Allpa Ñusta. Las tres reinas solemnizaron todos los eventos culturales que se desarrollaron el sábado y domingo en el Complejo Arqueológico.

El Ministerio de Turismo esperaba la presencia de 20 000 personas en los tres días de esta celebración, la más importante del mundo andino y que se desarrolla en Cañar. Es una cifra similar a los años anteriores, dijo María Angélica León, coordinadora de la zonal 6 de esta cartera de Estado.

El sábado, por la mañana, hubo otro ritual ancestral de la delegación de Perú y de allí empezó el Concurso Nacional de Danza con la participación de 19 agrupaciones del país.

En la tarde se realizó la pampamesa con alimentos cultivados en las comunidades de Cañar. Hubo papas, cuy, granos, chicha, mote, pollo... que se compartió con todos los presentes… “Es una fiesta de alegría para agradecer a la pachamama”, dijo Édgar Sigüencia.

En la noche se desarrolló el Festival de Música Andina con más de 15 grupos juveniles de Bolivia y Ecuador. El domingo participaron delegaciones de música y danzas de las diferentes comunidades indígenas de los siete cantones de Cañar. La gastronomía típica y la capacidad artesanal cañari también tuvieron su espacio con más de 50 puestos afuera de la explanada del Complejo Arqueológico.

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