28 de mayo de 2015 13:25

El INER inauguró el primer laboratorio de luminotecnia del país

Gracias a los resultados obtenidos se podría implementar, por ejemplo, medidas para que las luminarias del alumbrado público no emitan luz por encima de estas. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Gracias a los resultados obtenidos se podría implementar, por ejemplo, medidas para que las luminarias del alumbrado público no emitan luz por encima de estas. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Diego Ortiz
Redactor (I)

Tras tres años de implementación y con un costo de inversión de USD 776 000, el Instituto de Eficiencia Energética y Energías Renovables (INER) presentó esta mañana (28 de mayo) el primer laboratorio de luminotecnia del Ecuador.

Ubicado en las instalaciones de la Corporación Eléctrica del Ecuador, en el sector de Carapungo, este laboratorio forma parte del proyecto ‘Evaluación de la eficiencia energética de alumbrado público’. A través del mismo se quiere mejorar la manera en la que se ilumina los espacios públicos, por ejemplo, enfocando la luz directamente hacia los puntos que se necesita.

Para Eduardo Noboa, director ejecutivo del INER, la puesta en marcha de este laboratorio permitirá crear políticas públicas basadas en datos investigativos.

En la primera fase del laboratorio, los investigadores ofrecen los siguientes servicios: Ensayo de flujo luminoso; ensayo de intensidad luminosa; y equipos portables y patrones.

Una de las joyas de este proyecto es la adquisición de un goniofotómetro de espejo (tipo C). Este “consta de una fuente de energía estabilizada, fotosensor de larga distancia y medidores eléctricos de alta precisión que permitirán cuantificar el flujo luminoso emitido en una dirección específica”, según explican los técnicos del lugar.

El ingeniero Francisco Espín, director del laboratorio, comenta que los primeros datos de las investigaciones se podrán obtener hacia mediados del próximo año.

Gracias a los resultados obtenidos se podría implementar, por ejemplo, medidas para que las luminarias del alumbrado público no emitan luz por encima de estas. De este modo, direccionando la iluminación hacia puntos específicos del suelo, se tendría menos polución lumínica, lo que resultaría en cielos nocturnos más oscuros en de las ciudades (ideales para observaciones astronómicas) y calles mejor iluminadas.

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