26 de marzo de 2016 00:00

Íconos católicos con identidad Tsáchila 

El templo tsáchila, Cristo Luz del Mundo, conserva las imágenes de Jesús en dos etapas de su peregrinación: una resucitado y la otra en la cruz. Ambas con la ropa de la etnia. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

El templo tsáchila, Cristo Luz del Mundo, conserva las imágenes de Jesús en dos etapas de su peregrinación: una resucitado y la otra en la cruz. Ambas con la ropa de la etnia. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
Redactor (F-Contenido Intercultural)

En la comuna tsáchila Chigüilpe, la iglesia Cristo Luz del Mundo guarda un sentido singular para esta etnia de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Su construcción de 120 metros cuadrados representa la esencia de los nativos por sus colores y sus atuendos típicos como el achiote que los hombres se untan en el cabello. Esto se encuentra reflejado en la parte exterior de la edificación que tiene ocho lados.

Mientras que las faldas, la corona y las siete comunas se simbolizan en las paredes interiores con la imagen del Cristo, la Virgen de El Cisne, el Niño Dios y un cuadro en el centro.
Para el sacerdote Jesuita, Hugo Araujo, el templo es una suerte de encarnación física del líder vitalicio tsáchila, Abraham Calazacón.

El clérigo la construyó hace 30 años, precisamente bajo la inspiración del perfil de Calazacón, el primer gobernador de la nacionalidad y quien facilitó que la Iglesia Católica llegara con su evangelización a estos territorios.

En las siete comunas existen iglesias católicas, pero la que diseñó Araujo es la única que guarda un respeto total a las costumbres tsáchilas. Es por eso que para representar al Cristo crucificado no se utilizó la túnica blanca sobre la cintura, sino la manpe tsanpa (falda tsáchila) de rayas blancas y negras.

De igual forma se representan la imagen de Jesús resucitado y la del Niño Dios. En la tradición del grupo étnico, estos colores evocan el deceso de los aborígenes por la viruela que los afectó hace 450 años.

Pero además está el lado positivo personificado en la Virgen de El Cisne. La efigie y patrona del templo tsáchila lleva la falda multicolor de las mujeres tsáchilas. Estos colores, en cambio, constituyen el renacimiento de la etnia, tras liberarse de la viruela.

La infraestructura también cuenta con siete ventanas de hierro. Están colocadas de tal manera que la luz eclipsa el nombre de las comunas que se encuentran estampadas sobre una cruz de aspecto transparente.

El párroco Luis Alfredo Cruz explica que cada nomenclatura guarda el orden de creación de los territorios. Siguiendo esa lógica, se encuentran las comunas Chigüilpe, Colorados del Búa, Cóngoma, Otongo Mapalí, Los Naranjos, Peripa y El Poste.

La iglesia Cristo Luz del Mundo es regentada por la religión católica y permite entender cómo los tsáchilas combinan sus tradiciones milenarias con las occidentales.

Según el gobernador tsáchila, Javier Aguavil, sus tradiciones están basadas en la adoración a dioses como el sol, la luna, ciertos animales y objetos. Por ello, las familias, además de celebrar los bautizos con rituales ancestrales como las limpias, van a las iglesias a recibir el agua bendita y la bendición de los sacerdotes.

Así ocurrió con el sacramento que, el pasado 14 de marzo, recibió Dolly Calazacón. El sacerdote Luis Alfredo Cruz le colocó una corona de color blanca, mientras que en la comuna recibió una chumbilina y un baño con montes medicinales.

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