11 de noviembre de 2015 00:00

Las huertas se diversifican para combatir la desnutrición

En la parcialidad de La Magdalena, en el suroriente de Ibarra, las mujeres sembraron las primeras semillas de chocho

En la parcialidad de La Magdalena, en el suroriente de Ibarra, las mujeres sembraron las primeras semillas de chocho. Foto: José Mafla/El Comercio

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José Luis Rosales
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Hasta el 2016, las parcelas de 400 familias de Imbabura introducirán 20 nuevos cultivos. Se trata del Programa Conjunto SAN Imbabura, que impulsa el Ministerio de Agricultura y Ganadería, cuatro agencias del Sistema de las Naciones Unidas y juntas parroquiales, para mejorar la dieta alimenticia en siete parroquias de los cantones Ibarra, Cotacachi y Pimampiro.

Con ello piensan superar inconvenientes como la prevalencia de talla baja para la edad o la desnutrición crónica. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2012), en Imbabura el porcentaje de desnutrición crónica en chicos menores de 2 años es del 38,4%. En el caso de niños de 2 a 5 años es del 30,7%.

Esa es una de la razones para que se haya escogido alas parroquias Angochagua, La Esperanza, Lita, en Ibarra; Imantag y Plaza Gutiérrez, en Cotacachi; y Chugá y Mariano Acosta, en Pimampiro, donde hay mayor incidencia del problema.

Desde inicios de este año, en esas parcialidades -que poseenun alto porcentaje de población indígena- se trabaja en la implementación de unidades productivas integrales.Una de las beneficiarias es Elena Espinoza, vecina de la comuna de La Rinconada, Angochagua, en Ibarra. La campesina kichwa ahora cultivará zanahoria, cebolla, remolacha, col, lechuga y acelga en su terreno, de 1,25 hectáreas, donde antes solo sembraba maíz y papas.

En cuatro meses aspira a consumir 17 variedades de hortalizas que, según Juan Pablo Chacón, ayudarán a mejorar la nutrición, especialmente de niños de 0 a 5 años.

En Angochagua se trabaja, por ejemplo, con 27 familias, en donde el Sistema de Información de Vigilancia Nutricional (Sivan) detectó a infantes con problemas nutricionales. La investigación sanitaria en Imbabura duró seis meses.

Los sembríos son implementados de acuerdo con las necesidades de cada familia y a la extensión de terreno disponible. Lo ideal es contar con parcelas de 400 m² en total, que permitan diversificar la producción agrícola. “Una huerta de 50 m² puede abastecer de vegetales a una familia de hasta cuatro miembros”, así comenta un técnico de la Organización de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura.

En la mayoría de comunidades indígenas son minifundistas. Es por ello, que los técnicos han tenido que adaptarse a las pequeñas extensiones.

De acuerdo con el programa, en los próximos días se introducirán variedades de frutas como: mora, tomate de árbol, frutilla. Luego, se plantarán especies forestales como el aliso, pastos para la crianza de cuyes.

El jueves pasado, Jesús Gracia, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, de España, visitó la ‘Provincia de Los Lagos’, con la finalidad de conocer los avances de este plan. Un complemento del Programa Conjunto es la siembra de productos alternativos con alto valor nutricional, que tienen alta demanda. Quizá el más conocido sea el chocho.

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